De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Si usted es turista y planea visitar Córdoba, más le vale venir en un vehículo todo terreno, porque la entrada a esta ciudad es un monumento al abandono. La zona de la Central Camionera, específicamente en la prolongación de la avenida 6 y el bulevar Agustín Millán, ha sido convertida por esta administración en un campo de minas donde los automovilistas se juegan diariamente el patrimonio y la integridad de sus vehículos.
Los baches son el resultado de la negligencia criminal de un ayuntamiento que se ha olvidado de gobernar para dedicarse a vegetar.
El parasitismo político de Manuel Alonso como alcalde no tiene límites; mientras él se esconde en su burbuja, la ciudad se desmorona bajo sus narices. A él se suma la edil de la comisión de Turismo, Itzel López González, quien parece creer que la infraestructura turística se mejora con sonrisas y poses para redes sociales, ignorando que el primer contacto del visitante con Córdoba es caer en un socavón que le parte la suspensión.
No podemos olvidar la simulación de la edil Huerta Manjarrez, cuya labor brilla por su ausencia, y la simulación de Obras Públicas, una oficina que seguramente no sabe ni cómo se ve una pala, pero que seguro no se pierde el día de cobro.
La sociedad está harta de este eterno problema, de ver cómo el dinero público se esfuma mientras las calles se transforman en una zona de desastre.
Córdoba merece algo mejor que un alcalde y un cabildo de parásitos que permiten que la ciudad se caiga a pedazos. ¡Bienvenidos a Córdoba, donde el recibimiento al turista es cortesía de la ineptitud de Manuel Alonso y sus secuaces!
