

*Pastor evangélico y analista política coinciden en que el ataque evidencia fallas en la estrategia municipal
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- El ataque armado ocurrido la noche del miércoles en un antro de la avenida 1, a escasos metros del Palacio Municipal, evidenció la incapacidad de Manuel Alonso Cerezo de salvaguardar la seguridad a los cordobeses. El hecho, que dejó a un joven baleado en pleno centro de la ciudad, generó cuestionamientos sobre la eficacia del esquema de vigilancia en una de las zonas que, en teoría, debería contar con mayor presencia policial, lo que para distintos sectores refleja un deterioro en la capacidad de prevención del delito.
En un sondeo realizado tras el incidente, el pastor Valdemir Ferreira Miguel señaló que el episodio confirma lo que muchos ciudadanos ya perciben: Que la estrategia de seguridad municipal no está funcionando. Desde el sector evangélico advirtió que la violencia ha comenzado a irrumpir en áreas consideradas seguras y llamó a la autoridad local a dejar de minimizar la problemática y asumir con seriedad la protección de la población.
Por su parte, la analista política Sandra Martínez García consideró que el hecho es un indicador preocupante del manejo que se ha dado a la seguridad pública. A su juicio, cuando un ataque armado ocurre prácticamente frente a la sede del poder municipal, se envía una señal de debilidad institucional y de falta de control territorial, situación que termina afectando la confianza ciudadana en la administración local.
