Carlos Agustín Vergara Islas no es historiador ni periodista. El Registro Nacional de Profesionistas lo desnuda: no existe título que lo acredite como comunicólogo ni como historiador. Es, en el mejor de los casos, un pasante que ha usurpado ambas profesiones para vivir del chantaje y la ilegalidad.
De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- Vergara mantiene invadido el Patio de la Estrella, un inmueble histórico del Centro de Córdoba construido en el siglo XIX y protegido por el INAH. Vecinos lo señalan como el “supuesto esposo de una de las invasoras” y el espacio permanece prácticamente secuestrado mientras el gobierno municipal no actúa. Un arrimado que ocupa ilegalmente una propiedad que debería ser museo y atractivo turístico para la ciudad.
Golpeador de mujeres con historial documentado
No es un señalamiento al vapor: el expediente ministerial 610/06, la Causa Penal 108/07 y el Juicio Ordinario Civil 164/2007 documentan con lujo de detalle cómo Vergara golpeó constantemente a su expareja Maricruz e intentó arrebatarle a su hija en una vil revancha por haberlo denunciado.
El 22 de junio de 2024 fue denunciado por violencia física cometida en plena vía pública en Orizaba, frente a testigos y un menor de tres años. La Fiscalía Regional mantiene congelada la carpeta de investigación. En junio de 2025 reapareció agrediendo a la pareja de su hijastra ante testigos. Sigue impune.
El negocio: 250 mil pesos de “asesor cultural”
Fue el principal beneficiario de la administración de Leticia López Landero, quien lo impuso como “asesor cultural” y le permitió facturar más de 250 mil pesos en un solo año. Hoy, el mismo Vergara que lambisconeaba a la panista se refugia en el gobierno de Manuel Alonso Cerezo, que lo mantiene en el padrón de proveedores.
El vínculo con Batista: el feminismo como fachada
Su pareja, Lucy Batista, se autodenomina feminista y lidera un colectivo que ha vandalizado monumentos históricos como el obelisco del parque “21 de Mayo”. Usuarios señalan a estas invasoras del Patio de la Estrella como responsables de los actos vandálicos.
El mismo Vergara que golpea mujeres se arropa en el feminismo para seguir viviendo del erario. Batista y su grupo son la cortina de humo: ejercen presión desde el pseudofeminismo mientras su pareja —señalado públicamente por violencia de género— recibe dinero del Ayuntamiento.
