C. Gobernador del Estado, Javier Duarte de Ochoa

Internos del Centro de Readaptación Social de La Toma, en Amatlán de los Reyes, nos han enviado dos cartas en las que narran los atentados y vejaciones que sufren por parte de delincuentes allí recluidos sin que el director y el personal de este penal hagan algo para remediar estas graves anomalías, tales como torturas, amenazas de muerte, extorsiones a sus familiares e incluso aseguran que ha habido por lo menos dos asesinatos que han sido ocultados a la opinión pública.

Por ello piden la ayuda de usted, señor Gobernador, para que ordene lo conducente y estos peligrosos reos sean trasladados a una prisión federal.

Narran que tres o cuatro veces a la semana son golpeados con tablas que tienen orificios, los bañan con agua fría durante toda la noche, y con bolsas de plástico casi los asfixian para obligarlos a trabajar gratis, pero lo peor es que amenazan con colgarlos si los familiares de los presos no pagan 10 ó 20 mil pesos (no precisan si es cuota mensual o cada cuánto tiempo). 

Señalan como responsables de estos actos a los reos Luis Chontal  Arrez, alias “El Chon”; Cristhoper Fuentes Letelier, “El Chuletón”;  Joaquín Zavala, “El Gordo” o “El Mani”; y Daniel Ángel Pozos, “El  Cochiloco”.

Dijeron que tienen mucho miedo, por las torturas a que son sometidos y porque los obligan a hablarles a sus familiares para extorsionarlos;  y revelaron que fue asesinado un preso, al que golpearon hasta reventarle los pulmones, la noche del 26 y la madrugada del 27 de febrero pasado. 

También denunciaron que hace días colgaron hasta ahorcar a otro interno que estaba al servicio de los propios delincuentes mencionados, conocido como “El Honduras”, por ser originario de aquel  país. (Este periódico verificó que sí murieron los reos, tal como lo denuncian sus compañeros).

En las misivas que enviaron a El Buen Tono, aseguran que cuando  llegan el Ejército y la Marina, los delincuentes mencionados ocultan toda evidencia e incluso tienen amenazado al Director del penal, por ello ejercen un control absoluto en el interior del referido Cereso. Los maleantes citados, además, se burlan del Ejército y la Marina, a quienes califican de “perros”.

Asimismo, cuando personas de la Comisión de Derechos Humanos visitan este Cereso, dichos delincuentes reciben información a tiempo, lo que les permite ocultar evidencias de lo que ocurre adentro. Por todo lo anterior, piden al gobernador Duarte de Ochoa que los ayude a resolver esta situación, pues temen por su integridad física y por la vida de sus familiares.

¡Ayúdelos, señor Gobernador! No podemos dejarlos en esa condición, es de gente de honor no abandonar a un compañero que necesita ayuda.

Así como también es de honor no temer dañar a alguien por una causa justa.

¡En usted confiamos, porque lo conocemos!

 

Atentamente.