

El Centro de Salud Animal sólo simuló atrapar para luego retirarse
Alejandro Aguilar
El Buen Tono
La asociación OPRA reunió a 30 personas para atrapar a un perro con gusano barrenador. El Centro de Salud Animal apareció a las 7 de la noche, no intervino y se retiró. Vecinos denuncian decenas de animales ferales en terrenos aledaños y nula respuesta oficial.
El perrito “Pirata” tiene una pata descarnada hasta el hueso. Una fractura expuesta infectada con gusano barrenador lo consume vivo. No es un caso reciente. Es el quinto intento fallido por rescatarlo.
La noche de ayer, la asociación OPRA, encabezada por Salvador Huante, convocó a la ciudadanía en la entrada de Casa Vieja, Villa Verde. Acudieron cerca de 30 personas. No lograron ver al animal.
“Eramos muchos. Si lo hubiéramos visto, lo atrapábamos”, declaró Huante. Horas después ofreció una recompensa de mil pesos para quien capture a “Pirata” y lo entregue. Su caso tiene solución: amputación y cuidados, un mes para quedar como nuevo. Pero las autoridades no piensan igual.
EL DESDÉN DE LAS AUTORIDADES
Ese mismo miércoles, alrededor de las 19:00 horas, una unidad del Centro de Salud Animal se estacionó cerca de la zona. Permaneció varios minutos. Luego se retiró. Sólo hubo un intento de captura pero prefirieron retirarse.
Un intento previo por atrapar a “Pirata” evidenció lo mismo: sólo actúan cuando el problema escala. El perro ya muestra el hueso expuesto. La respuesta oficial se limita a apariciones simbólicas y ausencia de acciones.
EL TESTIMONIO
Don Gerardo, vecino de Villa Verde, conoce cada rincón del problema. Alimenta a varios perros ferales desde hace años. Ha entrado con machete a los cañales y montes para buscar cachorros recién nacidos, abandonados por sus madres.
Él mismo curó a otros perros tras peleas por hembras en celo. Pero con “Pirata” no pudo. Un médico veterinario, identificado como Alonso, le dijo que el gusano barrenador no tenía solución más que dormir al animal.
“Se les ha perseguido mucho. Ya perdieron la confianza conmigo también”, explica sobre los perros. “El Pirata es muy bravo. Lo quieres agarrar y sale como loco”. Pero el problema no es un solo perro. Es una red de abandono.
Detrás de “Pirata” hay una perra preñada (“la negra”), otra llamada “Tila”, y decenas de animales que nacen, crecen y mueren en los terrenos baldíos cercanos a Villa Verde. Don Gerardo ya rescató a una perra (“la abuela”) tras un año de intentos. La operaron. Pero la adopción no existe. “No como quiera la gente adopta. Ya no quieren perros”, sentencia.
Frente a eso, la respuesta gubernamental es doblemente inútil: no atiende a los vivos y, según Don Gerardo, en administraciones anteriores “las agarraban y las sacrificaban”. Siempre lo han hecho.
