

Laura A. García
El Buen Tono
Amatlán.- En un ambiente de devoción, pero también de cuestionamiento comunitario por la falta de arreglo del Altar Mayor, la parroquia de los Santos Reyes abrió sus puertas para recibir la visita del Señor del Recuerdo, imagen venerada en Zongolica, como parte de la festividad en honor al Señor del Santuario.
La celebración revive cada año una de las leyendas fundacionales más arraigadas del municipio, la historia de una imagen que, según la tradición oral, decidió quedarse para siempre en este pueblo.
La crónica, transmitida de generación en generación, narra que, a finales de abril, un grupo de peregrinos llegó a Amatlán cargando la imagen de un Cristo crucificado.
El sacerdote local los recibió y las campanas congregaron al pueblo, que de inmediato se postró ante la efigie con oraciones, flores y cantos religiosos.
El destino final de los viajeros; sin embargo, era un poblado de las faldas del volcán Citlaltépetl.
Al día siguiente, los peregrinos retomaron su marcha acompañados por los amatlecos hasta la entrada del pueblo, donde cruza el río Quimapa, y continuaron su ruta. Pero la noche los alcanzó de nuevo en el camino, y al despertar, su sagrada carga había desaparecido; desconsolados, regresaron a al municipio solo para encontrarla de vuelta en el templo, rodeada de flores y fieles que ya la veneraban.
La leyenda siguió. Decididos a cumplir su misión, los peregrinos emprendieron nuevamente la marcha. Otra vez los sorprendió la noche, y aunque montaron guardia durante horas, el sueño, finalmente, los venció.
Al amanecer, la escena se repitió, la imagen no estaba en su improvisado campamento. El regreso urgente al pueblo confirmó lo que la fe ya dictaba, el Cristo había vuelto a aparecer en el Altar Mayor de la parroquia de los Santos Reyes, donde queria que lo mantuvieran.
