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CÓRDOBA.- Hoy, 31 de enero, se celebra el Día Internacional del Mago, con la intención de festejar a esos artistas, conocidos o no tan conocidos, que divierten y crean en la mente de niños y adultos un halo de misterio que a veces la lógica no puede entender; la historia de este día se remonta a 1888 con la muerte de San Juan Bosco, considerado el Santo Patrono de los Magos, quien fue canonizado 50 años después, el 31 de enero de 1934 y casi 20 años después, durante un congreso de magia realizado en Segovia, España, se eligió a Don Bosco como patrono de los magos e ilusionistas.
El  sacerdote que educaba  jóvenes y niños, lo hacía mediante  trucos de magia para, por medio de su asombro, atraerlos a la iglesia. Asimismo, recolectaba fondos haciendo los trucos, a fin de ayudar a los más pobres, él decía que podía predicar la Palabra de Dios haciendo magia y malabarismo y de niño cada vez que una feria llegaba a su pueblo Castelnuovo, pasaba el tiempo intentando descifrar la manera en que otros magos realizaban sus trucos.  
Como la historia de San Juan Bosco existen muchas, pues las personas son atraídas por el misticismo de la magia, que va de lo más simple a lo más impresionante y que han crecido con la ilusión de convertirse en magos para dotar a los niños de felicidad y hacerlos creer de nuevo. Rafael González Acosta es un mago de 30 años de edad, oriundo de nuestro municipio con más de 14 años realizando shows en distintos eventos dentro y fuera de la ciudad, estudió Diseño y Comunicación Visual, una especialidad en Bellas Artes y maestría en Educación, pero su pasión por la magia no la ha dejado de lado. 
Cuenta que antes de adentrarse en la magia también aprendió el arte de la globoflexia y del payaso, para más tarde combinar las tres facetas del entretenimiento y fusionarlas para hacer un show más completo; sin embargo, los inicios no fueron fáciles y pese a su esfuerzo, califica los espectáculos como un verdadero fracaso, “fue difícil, empecé con ciertos trucos y la capacidad para mantener a las personas en constante asombro es complicado, pero siempre hay un motivo más para entretener y querer ser el mejor de los magos, porque mi primer truco me lo enseñó mi abuelito a los 6 años y de ahí inició mi amor por el ilusionismo”.
Lamentablemente por la pandemia, los shows de Rafael fueron en declive, pues  asegura que antes realizaba hasta siete mensuales y ahora difícilmente se agendan dos, situación que pone al gremio en jaque, “ya no es como antes, han bajado mucho nuestras presentaciones, pero siempre mantenemos el entusiasmo y sabemos que en algún momento todo pasará y seguiremos llevando la magia hasta todos los hogares”.

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