

AGENCIA
Pekín, China.– El gobierno de China anunció medidas para bloquear el cumplimiento de sanciones impuestas por Estados Unidos contra cinco refinerías chinas señaladas por adquirir petróleo de Irán, en un movimiento que eleva la tensión comercial y energética entre ambas potencias.
El Ministerio de Comercio de China informó que las empresas locales tienen prohibido acatar o reconocer las sanciones estadounidenses, al considerar que dichas medidas violan el derecho internacional y las normas que rigen las relaciones entre países.
Entre las compañías afectadas se encuentra la refinería de Dalian de Hengli Petrochemical, así como otras refinadoras independientes conocidas como “teapot”, entre ellas Shandong Jincheng Petrochemical Group, Hebei Xinhai Chemical Group, Shouguang Luqing Petrochemical y Shandong Shengxing Chemical.
La decisión de Pekín surge tras el endurecimiento de las sanciones por parte de Washington, que busca frenar los ingresos petroleros iraníes. De acuerdo con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, desde febrero de 2025 se han sancionado a más de mil personas, embarcaciones y aeronaves vinculadas con redes de exportación de crudo iraní.
El caso de Hengli Petrochemical ha sido particularmente relevante, ya que se trata de una de las mayores refinerías privadas de China, cuya inclusión en la lista de sanciones representó una escalada significativa en la estrategia estadounidense. Tras el anuncio, sus acciones registraron una caída cercana al 10 por ciento.
El trasfondo de esta disputa va más allá de una confrontación empresarial. China se ha consolidado como el principal destino del petróleo iraní, absorbiendo más del 80 por ciento de sus exportaciones, en muchos casos a través de refinerías privadas que continúan adquiriendo crudo pese a las restricciones internacionales.
En este contexto, la decisión de Pekín refleja una postura más firme frente a Washington, al pasar de la protesta diplomática a la implementación de mecanismos legales para proteger a sus empresas y mantener abiertas rutas estratégicas de suministro energético.
El conflicto evidencia una nueva fase en la disputa global: no solo se trata de sanciones contra Irán, sino de un enfrentamiento directo entre Estados Unidos y China por el control del mercado energético, la aplicación de normas internacionales y la influencia en el comercio global de petróleo.
