Laura A. García
El Buen Tono
Cuitláhuac.- Comercios establecidos de la cabecera municipal ocupan las aceras como una extensión de sus locales, sin que la alcaldesa, Angélica Peña Martínez, haga algo al respecto, lo que obliga a vecinos y transeúntes a caminar sobre el arroyo vehicular y los expone a que los atropellen y maten.
Afectados denunciaron lo anterior y expresaron su molestia por la situación que enfrentan a diario, ante la omisión, que también es corrupción de las autoridades municipales.
Exigieron a Peña Martínez que implemente estrategias de ordenamiento comercial, “hasta ahora, las acciones de vigilancia se concentran en los vendedores ambulantes, mientras los negocios fijos invaden el espacio peatonal sin consecuencias”.
Explicaron que los encargados colocan mercancías, exhibidores y estructuras frente a los locales y reducen el paso disponible en varias zonas del centro.
Para quienes caminan, especialmente personas con discapacidad, adultos mayores o quienes llevan carriolas, la alternativa suele ser descender de la banqueta y transitar junto a vehículos, con el riesgo que sufrir un accidente.
Descartaron que la queja sea contra la actividad comercial, sino por el uso de un espacio público que debería garantizar seguridad y accesibilidad.
Consideraron que existe desigualdad en la aplicación de las normas, debido a que mientras el comercio ambulante es objeto de operativos y desplazamientos, los establecimientos que también obstruyen las aceras permanecen sin revisión visible.
Esa percepción disminuye la confianza en la autoridad municipal y plantea una pregunta incómoda sobre los criterios con los que se ejerce la inspección.
Dijeron que un ordenamiento creíble exige reglas parejas, procedimientos claros y sanciones aplicables tanto al vendedor informal como al propietario de un negocio que ocupa indebidamente la vía.
Frente a este panorama, la petición para Peña Martínez incluye diseñar una estrategia integral que contemple delimitación de espacios permitidos, inspecciones recurrentes, diálogo con los comerciantes en general.
También solicitaron que se recuperen las aceras como zonas de tránsito seguro y que no se criminalice a ningún sector por adelantado.
El reto para la administración municipal es demostrar que su política de ordenamiento responde al interés público y no a la presión, a la visibilidad de ciertos grupos, y especialmente a los moches que pueden recibir.
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