De la redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- Con un presupuesto anual de 12 millones 73 mil 781 pesos, 33 plazas y casi 6 millones de pesos destinados a nómina, Comunicación Social del Ayuntamiento de Córdoba enfrenta cuestionamientos sobre el destino y los resultados de los recursos públicos que maneja.
Al frente del área se encuentra Luis Daniel Rodríguez Salazar, quien percibe 39 mil 901 pesos netos mensuales. De acuerdo con su expediente curricular, su máxima escolaridad es una carrera técnica en Electrónica Automotriz y no acredita licenciatura ni experiencia previa en periodismo, medios de comunicación o relaciones públicas.
El cuestionamiento central es qué recibe la ciudadanía a cambio de ese gasto. Mientras Comunicación Social cuenta con recursos para producir y difundir información institucional, una parte de sus contenidos es señalada por apoyarse en eventos organizados por ciudadanos, familias y feligreses, convirtiendo actividades que ya realizan los propios cordobeses en material para alimentar las plataformas oficiales.
Un ejemplo es la celebración de San Miguel Arcángel, donde familias y feligreses organizan las actividades y elaboran los tradicionales tapetes. Las imágenes de estas expresiones ciudadanas son posteriormente utilizadas en la comunicación institucional, lo que genera la pregunta sobre cuál es la aportación real del Ayuntamiento y, particularmente, de Comunicación Social en la generación de ese contenido.
El problema no es que se difundan las tradiciones de Córdoba, sino que, con un presupuesto millonario, se cuestiona que la oficina termine dependiendo de actividades que ya organiza la sociedad para mantener activas sus redes, mientras quedan con menor presencia visible temas de utilidad pública: avisos, servicios, prevención, trámites, obras, problemas urbanos, resultados y acciones que afectan directamente a los ciudadanos.
A esto se suma el señalamiento de que las plataformas oficiales concentran buena parte de su comunicación en actividades institucionales y en la figura del alcalde Manuel Alonso Cerezo, en lugar de privilegiar una comunicación centrada en las necesidades de la población.
También existe un cuestionamiento sobre la promoción turística y cultural. Córdoba cuenta con patrimonio, tradiciones, gastronomía, espacios históricos y atractivos que requieren una estrategia permanente de difusión; sin embargo, la crítica es que no basta con publicar de manera aislada los eventos que organizan ciudadanos o colectivos cuando existe una estructura y un presupuesto destinado precisamente a comunicar y promocionar al municipio.
A los recursos destinados al funcionamiento del área se suman 1 millón 122 mil 880 pesos reportados en publicidad oficial durante el segundo trimestre de 2026. La normativa de transparencia establece que estos gastos deben desglosarse por tipo de medio, proveedor, contrato y concepto o campaña.
Con 12 millones de pesos anuales, 33 plazas, casi 6 millones para nómina y recursos adicionales para publicidad, la discusión no debería limitarse a cuántas publicaciones aparecen en las redes oficiales, sino a qué información producen, a quién beneficia y qué resultados puede comprobar la ciudadanía.
Porque el verdadero cuestionamiento no es cuánto publica Comunicación Social, sino en qué se están yendo los millones y cuánto de ese dinero termina realmente informando, sirviendo y promocionando a Córdoba, en lugar de funcionar como escaparate de la administración municipal.
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