De la Redacción | El Buen Tono
Mientras se organizan jornadas y campañas por el Día Mundial del Medio Ambiente, quienes arrojan basura y hasta animales muertos a los afluentes continúan actuando sin recibir sanciones.
Córdoba, Ver.- Cada 5 de junio se realizan discursos, actividades y llamados a favor de la conservación del entorno; sin embargo, la realidad en Córdoba sigue siendo la misma: los ríos continúan siendo utilizados como basureros clandestinos y quienes contaminan rara vez enfrentan consecuencias.
La situación resulta evidente en diversos afluentes de la ciudad, donde la acumulación de basura se ha convertido en un problema recurrente que se agrava durante la temporada de lluvias, provocando taponamientos, desbordamientos y afectaciones a colonias enteras.
Uno de los casos más visibles es el del río San Antonio, considerado desde hace años un punto crítico por los niveles de contaminación que presenta. Vecinos han denunciado en repetidas ocasiones el depósito de desechos de todo tipo, incluyendo animales muertos, sin que exista una acción contundente para frenar estas prácticas.
Año tras año se repite el mismo exhorto a la ciudadanía para evitar arrojar basura en calles, alcantarillas y cuerpos de agua, pero el problema persiste debido a la falta de consecuencias para quienes incumplen las normas ambientales.
Con la llegada de las lluvias, los residuos terminan arrastrados hacia drenajes y afluentes, generando bloqueos que derivan en inundaciones y afectaciones a la población. El costo de esa irresponsabilidad termina pagándolo toda la ciudad.
Mientras tanto, las campañas de concientización parecen quedarse cortas frente a una problemática que requiere algo más que llamados al civismo. La contaminación continúa avanzando porque quienes la provocan saben que difícilmente serán sancionados.
El resultado está a la vista: ríos convertidos en tiraderos, alcantarillas colapsadas y colonias vulnerables cada vez que se presentan lluvias intensas. Sin una aplicación real de sanciones, el problema seguirá repitiéndose año tras año, mientras el medio ambiente continúa pagando las consecuencias.
