Córdoba.- Constructores cordobeses hicieron del conocimiento público la última transa que se fraguó dentro del Fideicomiso de Parquímetros con la venia de la Dirección de Obras Públicas del Ayuntamiento cordobés.

Resulta, dicen los constructores, que en la última reunión entre el Fideicomiso de Parquímetros y Obras Públicas, acordaron que todo el recurso, que dicen supera los 20 millones de pesos, dinero recaudado por el cobro de parquímetros en el Centro de la Ciudad, será destinado a obras y que sólo podrán hacerla las constructoras que ellos mismos decidan invitar a participar en la licitación, y sólo van a ser tres los invitados.

“Si las obras con el dinero de lo que pagamos en parquímetros por estacionarnos en nuestra Ciudad las van a hacer por invitación a las constructoras de sus amigos y familiares de los del Comité, en vez de hacer una licitación pública nacional para que concursen todas las constructoras que estén interesadas y así obtengan el mejor precio para el bien de la Ciudad, ya que además es dinero de todos los cordobeses, entonces el pago de parquímetros debería ser también por invitación y que lo paguen los del Fideicomiso (Omar Kuri Dib, Rossana Sánchez Debernardi, Fermín Mateo Rodríguez, Leonardo Penagos García y Jaime García Pontón), sus amigos de las constructoras y los familiares de este grupito de cordobeses corruptos que integran el Comité de Parquímetros”, señalan los constructores inconformes que no invitan a la licitación pública.

Y es que Ramón Romano, quien funge como suplente dentro de ese Comité corrupto Fideicomiso, es quien decide y reparte la obra con recursos públicos y da la casualidad que siempre la gana su cuñado el arquitecto Sergio Herrera, el mismo que construyó las banquetas de la avenida 3 Centro, tan señaladas por lo mal diseñadas y que han tenido que ser reconstruidas por errores, comentan.

“Ramón Romano cree que por ser dueño de una papelería en el Mercado -que cuenta con un mostrador de cuatro metros-,  ya tiene la autoridad para manejar nuestros recursos, si con la misma visión que ha manejado esa papelería que heredó hace más de 30 años y que no ha logrado vender más que las mismas tres libretas desde su abuelo hace 80 años, estamos fregados”, aseguran.

Sergio Herrera, señalan, de arquitecto ahora pasó gracias a la corrupción de esta Administración a Ingeniero Civil, haciendo pavimentos con concreto hidráulico.