

*En Córdoba, la crisis de seguridad no solo se mide en hechos violentos, sino en la ausencia de una autoridad que dé la cara.
De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- En medio de ejecuciones de trabajadores municipales y señalamientos por abusos policiales, Manuel Alonso Cerezo, prefiere evitar a la prensa y dar explicaciones sobre el fracaso de su administración.

En menos de un mes, dos empleados del gobierno municipal fueron asesinados. El 30 de marzo de 2026, Alberto López Campos, trabajador de Limpia Pública, fue ejecutado a balazos en la colonia Paraíso. El 13 de abril, Luis Enrique “N”, empleado de Hidrosistema, fue atacado y asesinado cuando se dirigía a su centro de trabajo sobre la carretera Córdoba–Chocamán, a la altura de Los Cerezos.

Los hechos no solo reflejan la violencia en el municipio, sino que evidencian que ni siquiera el personal del Ayuntamiento está a salvo.
A la par, crecen los señalamientos contra la Policía Municipal, encabezada por Luis Ángel Vargas Miranda. La corporación ha sido exhibida por detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza. Uno de los casos más recientes, difundido en redes sociales, muestra a elementos sometiendo a un joven, lo que generó indignación ciudadana sin que hasta ahora exista una postura oficial clara ni acciones visibles.

Pese a este contexto, el alcalde optó por el silencio. No hubo posicionamiento sobre los homicidios de trabajadores ni sobre los abusos atribuidos a la policía. La constante ha sido la evasión.
