AGENCIA
Cuba.- El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, acusó este martes a Estados Unidos de aplicar un bloqueo energético contra la isla que, según afirmó ante el Consejo de Seguridad de la ONU, equivale a un “acto de guerra y de genocidio”.
La declaración ocurrió durante una sesión organizada por China, nación que actualmente preside el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
Durante su intervención, el canciller cubano sostuvo que Washington mantiene un “cerco petrolero y energético” con el objetivo de provocar un cambio político en la isla, afectando directamente a la población y agravando la crisis económica y social que enfrenta el país.
“Quieren conseguir un cambio de régimen, como le llaman eufemísticamente ahora el cerco petrolero y energético que Estados Unidos aplica a Cuba y que equivale, por sus efectos, a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y de genocidio”, declaró Rodríguez Parrilla ante representantes internacionales.
El funcionario calificó las medidas como un “cruel e indiscriminado castigo colectivo” y aseguró que las restricciones energéticas ya impactan áreas sensibles como hospitales, transporte público y servicios básicos.
Según el gobierno cubano, el bloqueo estaría relacionado con:
Falta de combustible.
Deterioro de servicios esenciales.
Afectaciones al sistema de salud.
Problemas de movilidad.
Riesgo de una crisis humanitaria.
Rodríguez también aseguró que la mortalidad infantil en la isla se ha duplicado y que la expectativa de vida de niños con cáncer disminuyó de 85 a 65 por ciento, aunque dichas cifras no fueron acompañadas de informes técnicos independientes durante la sesión.
En paralelo, el canciller rechazó la reciente imputación presentada por autoridades judiciales estadounidenses contra el expresidente Raúl Castro, relacionada con el caso del derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996.
El gobierno cubano calificó los cargos como una acción “políticamente motivada”, “fraudulenta” y destinada a generar respaldo para una eventual escalada militar contra la isla.
Rodríguez advirtió además que cualquier acción militar tendría consecuencias graves tanto para Cuba como para Estados Unidos.
“Una agresión militar provocaría un baño de sangre. Morirían miles de cubanos defendiendo la patria y perecerían también jóvenes estadounidenses sin causa ni ideal que defender”, expresó.
Pese al tono de confrontación, el canciller aseguró que La Habana mantiene abierta la vía del diálogo con Washington y pidió a la comunidad internacional intervenir diplomáticamente para evitar un agravamiento de la crisis energética y humanitaria.
Aunque el Consejo de Seguridad no resuelve directamente este tipo de disputas bilaterales, la sesión permitió a Cuba exponer sus acusaciones y buscar respaldo político frente a las tensiones crecientes con Estados Unidos.
