

De la redacción
El Buen Tono
El gobierno de Cuba advirtió que una eventual agresión militar por parte de Estados Unidos contra la isla podría desencadenar una grave crisis humanitaria y un “baño de sangre” que afectaría tanto a cubanos como a estadounidenses.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, señaló en redes sociales que no existe justificación para que Washington considere a Cuba una amenaza o busque imponer cambios en su sistema político mediante la fuerza. En sus declaraciones, afirmó que cualquier ataque militar tendría consecuencias devastadoras y responsabilizó a sectores políticos que, dijo, promueven decisiones de guerra sin asumir sus costos humanos.
Rodríguez reiteró esta postura luego de haber advertido días antes, en una entrevista con la cadena estadounidense ABC, sobre los riesgos de una intervención armada en la isla.
Las tensiones aumentaron tras las declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien aseguró ante legisladores que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense, aludiendo a la presencia de cooperación militar e inteligencia de países como Rusia y China en territorio cubano.
En la misma línea, el secretario de Estado Marco Rubio ha expresado preocupación por estas actividades a pocas millas de la costa de Florida, al considerarlas un factor de riesgo para la región.
Desde enero, el gobierno de Estados Unidos ha mantenido presión sobre La Habana con sanciones económicas y exigencias de reformas políticas, además de advertencias que incluyen la posibilidad de acciones militares, según autoridades cubanas.
El debate en Washington también ha incluido intentos legislativos para limitar el alcance de decisiones de guerra del actual presidente Donald Trump en relación con Cuba, sin éxito en el Senado.
La situación se mantiene en un punto de alta tensión diplomática, mientras ambos gobiernos sostienen posiciones encontradas sobre seguridad, soberanía y política internacional.
