De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba, Ver.- Más allá del aseguramiento de mercancía realizado por personal del área de Comercio del Ayuntamiento de Orizaba, el caso de un menor de edad que terminó llorando en la vía pública exhibe una situación mucho más grave: la posible vulneración al principio del interés superior de la niñez y la omisión de las autoridades para proteger a un niño que se encontraba en una condición de vulnerabilidad y presunta explotación laboral.
La noche del miércoles, trabajadores municipales retiraron la mercancía que un menor comercializaba sobre Oriente 2. Sin embargo, lejos de activar los protocolos de protección infantil que obligan a las autoridades a resguardar y canalizar a los menores en situación de riesgo, el niño fue dejado en la calle sin acompañamiento institucional y sin la intervención inmediata del DIF.
