

Amatlán.- Habitantes de la congregación San Rafael Río Seco denunciaron un grave caso de ecocidio en la entrada de la comunidad, donde se ha registrado una tala inmoderada de árboles que está transformando negativamente el paisaje y las condiciones ambientales de la zona.

Pobladores expresaron su desconcierto ante la aparente contradicción que viven a diario: mientras la comunidad se queja del calor extremo y la escasez de agua, se continúa derribando el arbolado que precisamente contribuye a mitigar estos problemas. Los árboles talados cumplían funciones esenciales como la generación de oxígeno, la atracción de humedad y la provisión de sombra para los transeúntes.
