

El funcionario estrelló un vehículo oficial en estado de ebriedad mientras sus subordinados ganan 9 mil pesos, trabajan bajo amenazas de “actas administrativas” y soportan jornadas inhumanas. Manuel Alonso lo respalda
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- René Moshe Burguette Ameca, coordinador de Servicios Municipales, fue sorprendido la noche de ayer en la aeropista de Córdoba conduciendo en aparente estado de ebriedad. El funcionario bloqueó con su vehículo oficial el acceso a una propiedad privada y se indignó cuando el afectado le reclamó. Testigos señalaron que no es la primera vez que se le ve alcoholizado en eventos públicos. El escándalo quedó registrado por vecinos.
Burguette percibe un salario bruto mensual de 52 mil 801 pesos. Ese sueldo de lujo es casi seis veces superior al de los empleados de Limpia Pública, cuyos ingresos apenas alcanzan los 9 mil pesos al mes. La diferencia no es solo numérica, es una muestra del desprecio con el que la administración trata a quienes recogen la basura de la ciudad.
Adentro de las cuadrillas de Limpia Pública, el acoso hacia los empleados es una práctica sistemática. Los trabajadores viven bajo amenaza constante de que les levanten actas administrativas por cualquier motivo. Una sola sanción puede derivar en suspensión o despido. El miedo paraliza las denuncias. Las jornadas son agotadoras: bajo el sol o la lluvia, en turnos nocturnos que los exponen a atropellamientos, objetos punzocortantes, gases tóxicos, mordeduras de animales y enfermedades crónicas. El clima laboral es un infierno.
Las actas administrativas no son un recurso de control, son un arma de intimidación. René Burguette las utiliza para mantener a raya a sus subordinados, no para mejorar el servicio. Los empleados callan porque saben que cualquier protesta puede costarles el empleo. La denuncia pública no existe por miedo a represalias.
