De la redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Familiares, amigos y elementos de la Dirección de Tránsito Municipal despidieron este fin de semana al agente vial Gustavo Ramón Ramírez Martínez, asesinado a balazos el pasado jueves en avenida 4 y calle 15, dentro de una unidad oficial.
El crimen volvió a exhibir el nulo trabajo de Manuel Alonso Cerezo en materia de seguridad, así como la falta de resultados del director de la Policía Municipal, Luis Ángel Vargas Miranda, incapaz de contener una violencia que ya alcanzó a trabajadores del propio Ayuntamiento.
Pero el golpe más fuerte vuelve a recaer sobre David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”, director de Tránsito Municipal, cuyo entorno ha sido señalado en distintos hechos violentos. En Córdoba, cada ataque contra personal cercano a la administración deja de parecer casualidad y se interpreta como aviso directo por conflictos no resueltos.
Tras el homenaje en Trapiche Viejo, el cuerpo fue llevado a misa y después al panteón, mientras la Fiscalía mantiene abierta la investigación. La ciudad queda con una pregunta incómoda: cuántas vidas más deberán perderse antes de que se revise a fondo a quienes hoy manejan la seguridad y el tránsito municipal.
