De la redacción
El Buen Tono
Investigadoras del Instituto Politécnico Nacional (IPN) detectaron partículas de nano y microplásticos en muestras de sangre y orina de 98 habitantes de Corralero, Oaxaca, como parte de un estudio que busca conocer cómo estos contaminantes ambientales llegan al organismo humano.
Uno de los principales hallazgos fue que más del 70 por ciento de las partículas encontradas en las muestras de sangre correspondieron a fibras. En la orina, en cambio, se registró una proporción más equilibrada entre fibras y fragmentos.
El análisis también permitió identificar diferencias en algunos de los polímeros presentes. Entre ellos destacó el N66 o nylon, cuya presencia fue mayor en las muestras de sangre que en las de orina.
De acuerdo con el equipo investigador, esta diferencia podría estar relacionada con una mayor retención de este material dentro del organismo. Sin embargo, se precisó que esta posibilidad deberá ser confirmada mediante estudios posteriores.
La investigación fue encabezada por la doctora Laura Arreola Mendoza, del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD). El equipo analizó 10 tipos de polímeros y los resultados fueron publicados en la revista científica Environmental Pollution.
Microplásticos relacionados con llantas
Entre los materiales identificados también se encontraron NBR y poliestireno. El primero está relacionado con materiales de caucho utilizados, entre otros productos, en la fabricación de llantas.
Estos resultados abren nuevas interrogantes sobre las fuentes ambientales de exposición a los microplásticos y sobre la manera en que estas partículas pueden trasladarse desde los ecosistemas hasta el cuerpo humano.
Los micro y nanoplásticos se producen, entre otras formas, cuando los residuos plásticos se desgastan y fragmentan hasta convertirse en partículas cada vez más pequeñas.
Aunque su presencia ya ha sido documentada en distintos componentes del ambiente, los investigadores buscan conocer con mayor precisión qué ocurre cuando llegan al organismo humano.
La doctora Arreola Mendoza señaló que estas partículas también pueden interactuar con otras sustancias presentes en el ambiente, incluidos algunos compuestos químicos y biológicos.
El estudio no establece que los microplásticos detectados hayan provocado daños específicos a la salud de las personas analizadas. Su objetivo es generar evidencia sobre la presencia, distribución y comportamiento de estas partículas dentro del organismo.
Continuarán estudios sobre microplásticos
El proyecto cuenta con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Barcelona, España, lo que permitió utilizar tecnología especializada para identificar y estudiar microplásticos en muestras de sangre y orina.
El equipo continuará trabajando en el análisis de los resultados para determinar con mayor precisión cómo llegan estas partículas al organismo, cuánto tiempo pueden permanecer en él y cuáles son las vías mediante las que pueden ser eliminadas.
La investigación forma parte de los esfuerzos científicos para comprender la presencia de micro y nanoplásticos en los seres humanos y las posibles rutas de exposición relacionadas con estos contaminantes.
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