AGENCIA
Nairobi, Kenia.- Cuatro personas fueron detenidas como parte de la investigación por la muerte de 18 elefantes en el ecosistema de Amboseli, donde las autoridades también aseguraron diversas sustancias, entre ellas productos químicos.
Los sospechosos fueron posteriormente puestos en libertad bajo fianza, mientras continúan las investigaciones para determinar las causas de la muerte de los animales y establecer si existe responsabilidad penal.
De acuerdo con las autoridades de Kenia, los análisis preliminares de laboratorio apuntan a la posible presencia de una sustancia tóxica. Una de las primeras hipótesis planteaba que los elefantes pudieron haber sufrido un envenenamiento por cianuro tras consumir tomates contaminados con pesticidas provenientes de explotaciones agrícolas cercanas al Parque Nacional de Amboseli.
Sin embargo, especialistas en fauna silvestre han expresado dudas sobre esta teoría, debido a que no se han reportado muertes similares entre otras especies de animales que habitan en la zona.
Durante un registro realizado en Tikondo, en el subcondado de Loitoktok, las autoridades localizaron diferentes sustancias, incluidos productos químicos que presuntamente procedían de un país vecino. Además, los investigadores buscan a una quinta persona que podría contar con información relevante para esclarecer el caso.
Las autoridades aclararon que las detenciones y las sustancias incautadas no representan, por sí mismas, una prueba de culpabilidad. La investigación continúa para determinar el origen de los productos y establecer si tuvieron alguna relación con la muerte de los elefantes.
Las primeras 15 muertes fueron registradas entre el 24 de junio y el 24 de julio. Los animales fueron localizados en diferentes puntos del ecosistema de Amboseli, incluyendo el Parque Nacional de Amboseli, el Santuario de Kimana y el área del rancho de Kuku.
Los elefantes presentaban síntomas como parálisis parcial antes de morir, en algunos casos dentro de un periodo de uno o dos días.
El ecosistema de Amboseli se encuentra en el sur de Kenia, cerca de la frontera con Tanzania, y comprende tanto el parque nacional como terrenos comunitarios utilizados por la fauna para desplazarse. La región es uno de los principales refugios de elefantes a los pies del monte Kilimanjaro.
La zona también enfrenta desde hace años conflictos entre comunidades y animales silvestres, debido a que los elefantes salen de las áreas protegidas y llegan hasta terrenos agrícolas, donde pueden destruir cultivos y generar pérdidas para los habitantes.
Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones y esperan que los análisis toxicológicos permitan determinar con precisión qué provocó la muerte de los 18 elefantes.
