Por Andrés Timoteo / columnista

DIA 7: EL VIRUS DIABÓLICO

 El jueves 25 de febrero de 1858 durante su novena aparición a unos pastorcillos occitanos, la Virgen le dijo a uno, de nombre Bernadette: “Ve a beber agua y come de la hierba que crece a la orilla”. Fue hasta el manantial y lo hizo. La gente la acusó de haber enloquecido por ingerir el agua fangosa. “Es por los pecadores”, me dijo la Señora, contestó la pastorcilla.

Cuatro días más tarde, el primero de marzo, ocurrió el primer milagro de las aguas que brotan de la cueva cuando una monja sumergió su brazo lisiado y éste recuperó la movilidad. Desde entonces de todo el mundo acuden multitudes hasta la ahora llamada Gruta de las Apariciones a cumplir mandas y anualmente unos 400 mil enfermos se mojan en el manantial con la esperanza de sanar.

El agua milagrosa también la llevan en botellas hacia todos los continentes para los que no pueden llegar hasta el Pirineo francés. El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes es uno de los sitios de fe más concurridos en el mundo católico. Sin embargo, lo que no pudieron hacer las dos guerras mundiales ni la peste de Gripa Española del siglo pasado, lo hizo el Coronavirus: el santuario cerró por primera vez en sus 162 años.

Sus 30 capellanes se aislaron e iniciaron, en solitario, oraciones permanentes para frenar la pandemia del Covid-19. Y no es el único sitio de peregrinaje mundial tocado por la gripe pues desde el viernes 13 de marzo cerró también la Catedral de Santiago de Compostela, al norte de España, que tiene mil 200 años -es 300 años más antigua que NotreDame de Paris- y  fue cancelado el “Camino de Santiago”.

En ese templo se supone están los restos del apóstol Santiago el Mayor o Jacobo -Saint Jacques en francés- y en el último año recibió a 350 mil peregrinos. Es de los pocos lugares de Europa donde se presume restos de alguien que fue seguidor en vida del profeta Jesús y hacer el “Camino de Santiago”, a pie o en bicicleta, es una tradición que lleva un milenio. De todo Europa van hasta Galicia para abrazar al Apóstol y pedirle un favor al oído. Ahora ni el abrazo ni el templo ni el camino y mucho menos los favores.

Ya el Vaticano, ubicado en el país más azotado por la plaga, cerró la plaza y la basílica de San Pedro que son el segundo destino más importante del peregrinaje católico después de Jerusalén. Además, se ordenó la suspensión de ceremonias en la Semana Santa en todo el mundo. El Papa Francisco hará misa transmitida en la web. También canceló el acceso al Viacrucis en el Coliseo Romano mientras que la bendición “Urbi et Orbi” del Domingo de Resurrección se dará sin feligresía física.

Por supuesto que los actos masivos en Jerusalén, la Ciudad Santa, están sumamente restringidos y aunque no se han suspendido en algunos días podría darse ese anuncio. Esto a pesar de que el gobierno israelí ha cerrador fronteras y mantiene un estricto, casi agresivo, plan de contingencia sanitaria. Tanto en Medio Oriente como en Europa han cerrado mezquitas y sinagogas. Los rabinos e imanes están escondidos del virus.

Sin duda son días de tribulación para los creyentes porque ni las aguas de Lourdes ni los exvotos a Santiago Apóstol ni los azalás musulmanes ni las amidás judías son capaces de detener al maléfico Coronavirus. Vaya, antes los ‘santos’ eran sacados en procesión para que detuviera pestes o terminarán sequías y ahora hasta ellos son encerrados para escapar de la gripe. Ese virus es el diablo, dicen los asustados devotos.

¿Y en México? Apenas la jerarquía católica suspendió los actos por la Semana Santa. También ya se canceló la popular la “Semana Santa en Vivo” de Iztapalapa, así como otras representaciones teatrales en el país.  Sin embargo, llegó tarde la suspensión de misas en templos y santuarios. Y peor aún, el santuario más grande de Latinoamérica, el de la Virgen de Guadalupe, seguirá abierto y miles siguen congregándose allí.

Pero hay que decirlo:  ante la negligencia de las autoridades mexicanas y la crisis de medicamentos y médicos en los hospitales públicos, la esperanza de la población está en la Guadalupana de la que se espera un milagro para detener el virus. “En sus penas se postra de hinojos, / y eleva sus ojos hacia el Tepeyac”, dice el cántico y exactamente así están los mexicanos dejados a su suerte por sus irresponsables gobernantes.

¿INMUNIZACIÓN GREGARIA?

 En medio de la pandemia que castiga a Europa, hay una polémica que ya llegó al Consejo Europeo -el órgano de gobierno de la unión de naciones- por la estrategia adoptada en Holanda y Reino Unido de no decretar el asilamiento social pese a la oleada de infecciones gripales. Los holandeses e ingleses no están confinados en sus domicilios y relativamente hacen “vida normal”.

¿Por qué tal decisión oficial mientras el resto de las naciones tiene a su población recluida en casa? Porque en ambos países sus gobiernos apuestan a la llamada inmunización colectiva o gregaria que consiste en dejar que el virus infecte a la población y esta desarrolle, por sí misma, los anticuerpos para repelerlo pues no hay vacuna contra el Covid-19.

Además, defienden la teoría de que, pese a que la gente se confine en sus casas, la epidemia regresará una vez que se suspenda dicha reclusión. Claro que esto tiene con los ‘pelos de punta’ al resto de los europeos porque significaría que miles o tal vez millones de personas morirían en ese proceso hasta que naturalmente se logre la inmunización gregaria misma que podría tardar generaciones.

Tener como vecinos a dos países atiborrados de infectados les quita el sueño a todos. Holanda -con 17.2 millones de habitantes- y Reino Unido – con 66 millones- son naciones ricas, tienen sistemas sanitarios eficientes, pero ni así lograrían contener una epidemia con todas las muertes que provocaría y por eso todos han puesto el grito en el cielo.

Ya el plan parece tambalearse, al menos en Inglaterra donde el primer ministro Boris Johnson anunció que revisará la estrategia porque el costo en vidas sería una hecatombe, mientras que su homologo holandés, Mark Rutte, lo sigue defendiendo bajo la apuesta de que las próximas generaciones serán inmunes al Covid-19. ¿Le tocará verlo?, o más bien, ¿sobrevivirá para siguiera esperarlo?

Lo que son las cosas, ¿se acuerdan de que el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador prometió un sistema sanitario igual que el de los países nórdicos? Pues tal parece que lo está cumpliendo y ahora con el Coronavirus pretende dejar que la población a su suerte, que se infecte toda y desarrolle por ella misma sus propias vacunas naturales. ¿Será por eso que recomendó llevar estampas religiosas para ver si funciona el experimento?

En fin, se sea o no creyente no queda ante la actitud del gobernante no queda de otra que pedir a la Virgen que “cubra a todos con su manto” También hoy es más nunca aplica ese chiste- reflexión que dice: “todos son ateos hasta que el avión se está cayendo, quedas en medio de una balacera de los narcos o llega el Coronavirus”.