in

Domingo Muguira Revuelta: La imagen nítida de un concepto difuso

Superiberia

  • Nos honra no coincidir con esos: José y Paulina Abella
  • ¡Ojalá se fueran, pero de la ciudad!

Córdoba.- El fotógrafo norteamericano Ansel Adams decía: “No hay nada peor que la imagen nítida de un concepto difuso” y esta frase viene a nuestra mente en relación a lo que se ha venido publicando respecto a los hechos sucedidos durante la multicitada cena ofrecida por Tomás López al candidato a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya Cortés, a la cual fueron invitados Carlos Guraieb y su esposa Paulina Abella García.
Paulina ha reiterado en todas sus expresiones que como cordobesa bien nacida está harta de esta sociedad decadente de valores y por ello, deseosa de un verdadero cambio, decidió aclarar con honestidad ese concepto difuso que prevaleció en las informaciones publicadas en días pasados, incluidas la de este mismo diario, respecto a que “40 empresarios desairaron reunión con Ricardo Anaya”, lo cual no es exacto, ya que se trató de unos cuantos personajes, lugareños que, haciendo alarde de su poca educación y de su nula calidad moral, abandonaron el salón en el que se celebró la cena; por cierto, con excelentes anfitriones, donde el candidato panista a la Presidencia de la República presentaría su propuesta de Gobierno. El hecho fue que este grupo de alrededor de 15 personas, no esperó a escuchar el discurso del invitado, porque es evidente que con su actuar demostraron su renuencia a un cambio de actitud y de mentalidad, tal como fue la propuesta de Anaya y la atinada petición del hijo del anfitrión de la cena, Tomás López Jr, pidió al candidato presidencial que, de llegar a Los Pinos, promoviera un cambio para México.
Un cambio, es precisamente a lo que se oponen estos individuos, que en un desplante majadero e impropio hacia quien los invitó, abandonaron la cena y en este renglón, hay que dar nitidez al concepto en el que se tiene en esta casa editorial al nefasto Domingo Muguira y su grupito de achichincles, gustosos de autonombrarse los “empresarios más importantes de la ciudad”.
Ese señor Muguira, que alardea haberle escrito a Anaya para “disculparse”, mencionando que él es congruente con los principios que rigen su vida, y que por eso se fue, no es más que un fanfarrón sin moral, esposo infiel, con nulo respeto hacia la familia, quien con ese perfil corriente y su nefasto ejemplo ha maleducado a todos sus descendientes. Irredento exconvicto, corrupto, corruptor y jugador empedernido, para una mujer: madre, esposa, hermana e hija, como lo es la Señora Abella, nunca dejará de ser un viejo que de joven payaso trasmutó a viejo cirquero, siempre acostumbrado a pagar gatos de servicio incondicionales como compañía, mismos que reaccionan y brincan al unísono de un tronar de dedos, como sucedió la noche del jueves en la recepción para Anaya.
Molesto por las puntuales publicaciones en El Buen Tono de las raterías de su yerno Juan Lavín a su paso como Presidente de esta ciudad, y la denuncia con la que cuenta su otro yerno, el exalcalde de Fortín, Armel Cid por los golpes que le propinó a su pareja extramarital, entre otras cosas, detestables actos que el propio Muguira en base a sobornos ha logrado mantener a ese par en la impunidad.
Como dijo un clásico, “No se hagan bolas”, el comportamiento del octogenario Muguira corresponde al de un sociópata, pero para su desgracia, a Paulina y él los separan varias generaciones y un infinito diapasón en educación. Por eso a ella, un visionudo sin moral no le “apantalla”.
Lo que sí es una lástima es que, las décadas y el paso inclemente de los años no le hayan servido al octogenario para entender que ¡en la vida no todo es el dinero! Ese que por cierto, muchas veces lo tiene, pero otras tantas lo ha perdido. ¿Eso es ser congruente y con principios? Que no se engañe, porque los sociópatas sin vergüenza como él, siempre querrán culpar a los demás de su pésimo actuar y el de varios de esa podrida familia, quienes se supone, han sido inspirados por el nefasto ejemplo del inmoral que se conduce descaradamente con todas las mañas odiadas por cualquier mujer educada; si conociera la vergüenza, no saldría ni de su casa.
Su hijo Mauricio Muguira, a quien por cierto el 90% del tiempo lo tiene vetado con desplantes groseros, expulsado de su casa con todo y esa esposa que todos comentaron salió derechita y obediente de la cena con Anaya, siguiendo al nefasto suegro. Esa dignidad debió haberla aplicado él, a la hora de darle su respaldo y comprensión a su atribulada madre, a quien llevaron al doloroso estado en el que se encuentra, por nunca haberle dado el lugar que le corresponde como esposa, ante las múltiples infidelidades de su padre, y toda esa odiosa simulación es porque no pueden sobrevivir sin el dinero que todos los días les suministra de manera condicionada.
La esposa de Mauricio Muguira, Claudia Croda, hubiera aplicado también esa dignidad que fingió para salir corriendo detrás de su nefasto suegro, para alejar a su familia de una vez por todas de la convivencia con este detestable sujeto, que cada vez que se le antoja la echa a la calle a medianoche y hasta en plenas vacaciones con todo e hijas, cuando lo atacan esos constantes berrinches que, quienes lo conocen de cerca han sufrido. ¿Es esa una familia que se rige en base a principios?
¿Emilio Gorbeña? quien nunca ha dejado de vivir de las migajas del inmoral tío y las de su doblegada esposa, a quien también sólo ha sabido pagarle con burdas infidelidades.
¿Jorge San Martin? Un individuo que a sus casi 60 años su único logro “empresarial” son dos años de una Regiduría corrupta con el PRI y hoy es un asalariado oficinista del tío, que lo único que les ha enseñado es a vivir de mantenidos. ¡Sin principios y sin moral!
Daniel Robles y Demetrio Arandia, son dos pobres primos que si no se levantan al primer chasquido de los dedos de su jefe, mañana no tendrían a dónde ir a cobrar sus quincenas…
Pepe Gorbeña, otro que hasta “tía” le llama a la amante del sinvergüenza tío Domingo, pues una de sus humillantes tareas es compartir viajes y mesas con esa concubina, que ordena mantener a la hermana de su madre encerrada y enferma.
Esos son los “brillantes empresarios” involutivos, regidos por los principios, pero esos que les marca su inmoral jefe, aboneros ávidos de dinero, con grave escasez de principios y valores en esta sociedad echada a perder.
Los depredadores Laureano, José Luis, Fernando y Juan Manuel Carús García, indignados porque recientemente, en la función de Paulina Abella como directora de Desarrollo Social del Ayuntamiento y ante múltiples denuncias ciudadanas, se procedió a solicitar la intervención de las autoridades, a fin de controlar la contaminación de uno de los arroyos más emblemáticos del municipio, terriblemente afectado por los desechos provenientes de empresas de su propiedad.
Ellos mismos son los que se indignaron porque EL BUEN TONO publicó en su momento la violación tumultuaria registrada en el Casino Español, donde estuvo involucrado su sobrino, a quien decidieron sacarlo del País en lugar de educarlo.
¿A eso le llaman regir su vida en base a principios? acostumbrados a vivir de la inmoralidad, con hermanas mantenidas por cuñados dedicados a la trata. ¡Ubíquense!
Esos son los “importantes empresarios” que viven, según ellos, sus vidas congruentes en base a valores… los mismos que salieron en manada, alrededor de una docena de burros domesticados obedeciendo órdenes de un inmoral que apesta y comparte su maloliente conducta con sus tristes lacayos que tuvieron ahora “la brillante idea” de disculparse por medio de un escrito con Ricardo Anaya, quien por cierto, ni cuenta se dio, como muchos, del ridículo retiro, porque ni falta hicieron, como tampoco la harán para el candidato, quien en esta elección presidencial toda esta ordinaria ralea le representa el mismo tamaño que un microbio para su triunfo.
Para esta casa editorial no son más que un ‘manojo de lambiscones’ ‘empresarios’, lugareños que se sienten el ombligo del mundo… Lástima que sólo son ciudadanos de un Córdoba que no llega ni a los 200 mil habitantes. En resumen, ese señor Muguira es un simple wannabe de Donald Trump con todos sus nefastos vicios… pero sin el poder ni la chequera del vecino del Norte.
Al resto de la manada de “empresarios regidos en base a valores ficticios, creados en sus escasos cerebros” ni para qué gastar más tinta… Como los hermanos Juan José y Gustavo Ortiz, que mordieron la mano de su hermano Luis, quien les dio de comer; o Juan Miguel Bueno Ros, hijo de uno de los políticos más rateros que ha dado Córdoba, quien vive y disfruta del dinero sucio que le da su corrupto padre.
José y Paulina Abella están agradecidos de saber que cada vez que salgan a la calle con sus familias, no tendrán que coincidir con ese “empresario” inmoral y su manada de gatos, que se quedaron paralizados en el Córdoba de los 10 mil habitantes, sin percatarse Muguira, que en su megalomanía vive en una ciudad con familias que lo tienen bien ubicado, quienes sí conducen sus vidas en base a valores y principios, ávidas de un verdadero cambio, que lleve al bienestar y la tranquilidad de un mejor México para todos.

CANAL OFICIAL

Avalan candidatura presidencial de “El Bronco”

“El Bronco” estará en la boleta electoral, lo avalan magistrados