De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- La Procuraduría del Medio Ambiente clausuró la incubadora “El Trébol”, de Pollos San Antonio, en Córdoba, mediante el Expediente 324/2026. La medida coloca nuevamente bajo escrutinio a la empresa, pero también revive una historia de quejas por contaminación que se remonta a más de dos décadas y que, según habitantes, no ha tenido una solución definitiva.
En Fortín, vecinos de San José, Melesio Portilla, Ballinas y Mata Larga denuncian que otra instalación continúa operando mientras persisten olores desagradables y emisiones derivadas de la quema de plumas y vísceras. También señalan descargas de sangre, residuos y sustancias con amoníaco hacia cuerpos de agua, provocando afectaciones que los habitantes aseguran haber denunciado en repetidas ocasiones.
El problema tampoco es reciente. Entre 2002 y 2005 existen antecedentes de denuncias contra la empresa y en 2006 habitantes realizaron protestas por contaminación atmosférica y de los arroyos. Más de 20 años después, el conflicto permanece vigente. A ello se agregan concesiones de agua que, según los antecedentes señalados, superan los 450 mil metros cúbicos anuales entre Córdoba y Fortín.
Mientras la autoridad ambiental colocó sellos en la instalación de Córdoba, habitantes de Fortín cuestionan por qué otra planta continúa trabajando en medio de las quejas. La clausura de “El Trébol” representa una acción concreta, pero también abre una pregunta obligada: ¿cuánto tiempo más deberán esperar los vecinos para que se revise integralmente la operación de la empresa y se determine si cumple con las normas ambientales?.
