Córdoba.- Seguramente a estas horas usted, ya se encuentra pensando es  los preparativos de la cena navideña, en la llegada de sus familiares, en los regalos, realizando las compras de última hora o tal vez afinando hasta los más mínimos detalles para que todo salga tal y como lo ha planeado durante las últimas semanas.

Pero qué pasaría si repentinamente todo cambiara, suena algo loco, es verdad, pero se ha puesto a pensar qué haría en el caso de que todos sus planes se vinieran abajo, que no tuviera regalos para compartir, mucho menos una cena que ofrecer a sus familiares, qué decir de un techo para resguardarse de los fríos.

Sin dudarlo eso es en lo que menos ha pensado, sin embargo, ésta es la realidad en la que se encuentran los más 52 millones de veracruzanos que viven en situación de pobreza.

Aunque las historias son muchas, todas giran en torno a la necesidad de apoyo y atención de los gobiernos.

Teresa, es tan solo una de las miles de mujeres que hasta hora no sabe qué es lo que ofrecerá de cenar a su familia, mucho menos si es que con su venta del día, logrará obtener lo suficiente para poner alimentos sobre su mesa.

Ella viaja desde la zona rural de Zongolica, uno de los municipios más pobres de la entidad veracruzana, hasta esta localidad a fin de realizar la venta de  flores, samago (tierra para plantas) hierbas medicinales entre algunas otras cosas que le permitan obtener ingresos económicos para su familia.

Durante un día de venta, Teresa, logra obtener tan sólo 100 pesos los cuales tiene que distribuir entre sus pasajes  y alimentos.

Para esta Navidad, señaló que cuenta con 50 pesos destinados para la elaboración de su cena, la cual aunque aún no sabe a ciencia cierta qué es lo que preparará, espera que puedan ser unos tamañitos, siendo que  “a veces hay y otros días no, pues lo que sea”.

La familia de Teresa se encuentra conformada por 20 personas, comprendiendo sus hijos y nietos, los cuales también se dedican a la venta de flores y pequeños trabajos en los mercados, algunos aún son más pequeños por lo que no pueden aportar a los gastos de la familiares.

Sin embargo, y aunque Teresa y su familia, aun no saben si es que podrán cenar o desayunar el día siguiente, esperan poder estas rodeado del calor familiar.

En Veracruz, el índice de pobreza continúa incrementándose año con año, a pesar que las instancias gubernamentales federales sostienen que  la cobertura en los servicios de salud, educación y servicios básicos de vivienda aumentó en casi todas las entidades federativas, esto no fue suficiente para que más personas dejaran de ser pobres.

Tan sólo en nuestra entidad federativa, se encuentra el municipio de Mixtla de Altamirano, calificado como uno de los cuatro municipios más pobres del país. Enclavado en la Sierra de Zongolica, esta población con unos 10 mil habitantes y se señala que el 98 por ciento de ellos carece de seguridad médica; 53 por ciento presenta rezago educativo; 99 por ciento de las viviendas carece de luz, piso de cemento y agua potable; 97 por ciento de su población vive con menos de 40 pesos diarios; por citar algunos indicadores entristecedores.

Aunque el panorama suena terrible, no se trata de arruinarle su festejo navideño, si no de crear conciencia y exigirle a los gobiernos que en verdad decidan apoyar a este sector  de la sociedad.

 

Yessica MartÌnez Argüelles

El Buen Tono