Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- La forma en que las familias mexicanas eligen sus frutas y verduras ha experimentado una transformación radical en los últimos años, pues lo que antes era una compra guiada por la necesidad y el precio, hoy se ha convertido en un riguroso examen visual, señaló Tomasa López Peralta, comerciante del mercado Emiliano Zapata.
La locataria explicó que la nueva exigencia de los consumidores ha obligado a los vendedores a volverse selectores de primera calidad, pues la mercancía que presenta pequeños golpes, manchas o una textura ligeramente blanda, que antes se vendía sin problema para guisos, ahora corre el riesgo de quedarse en el puesto hasta echarse a perder, generando una merma significativa en la economía del pequeño comercio.
“Nosotros también tenemos que buscar lo más limpio porque, si no, se nos echa a perder y ya no lo podemos vender”, explicó.
Señaló que el tomate de campo, aunque menos estético, conserva mejor sabor que el de invernadero, diseñado para resistir el transporte y lucir impecable.
“El de campo es más suave porque madura con el sol, pero es el producto que le hacen feo y no lo quieren comprar”, lamentó.
