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TEZONAPA.- Majestuoso e imponente, llama la atención de propios y extraños por su tamaño de 17 metros de altura y un peso de más de 50 toneladas; el Cristo Rey de Presidio se levanta entre la vegetación de un cerro, atrayendo a los creyentes quienes con devoción ascienden para ser parte del misticismo que envuelve a la escultura con más de 55 años de su osada edificación. 

La escultura, que cuenta con tres miradores interiores y una ubicación privilegiada, custodia a los habitantes de Presidio y pueblos aledaños. Hoy día el Cristo Rey es tan venerado que los migrantes centroamericanos que pasan por el lugar en el tren, se encomiendan a él para que los cuide en su peregrinar.

A mediados de los años 50 llegaron a Presidio, una pequeña comunidad del municipio de Tezonapa, Veracruz, Don Óscar Pitol Sampieri, su esposa y sus 10 hijos. La familia procedía de la colonia Manuel González, del municipio de Zentla, y si algo la caracterizaba era ser heredera del espíritu aventurero de sus ancestros, los primeros inmigrantes italianos que se afincaron en la zona. Don Óscar y su familia se asentaron en Presidio para atender un beneficio de café y la tienda de abarrotes de su propiedad llamada la Casa del pueblo.

Junto a su hijo Víctor Manuel Pitol Zanatta, su primo Honorato Pitol Croda y su amigo Francisco Sánchez López, idearon edificar un Cristo en la cima del cerro colindante, en referencia a la celebración de las Cruces de Mayo.

Según relata la gente más longeva, la construcción fue literalmente un Viacrucis en el que pobladores mostraban su apoyo incondicional tan sólo movidos por la fe, utilizando mulas de carga y burros para cargar con los materiales de construcción hasta la cima, situación que aumentó el fervor de los habitantes hacia el Cristo que sin duda capta la mirada de quienes transitan por la carretera estatal Omealca-Tezonapa.

Fue el 26 de agosto de 1960 cuando la edificación se dio por terminada, y cuya bendición la llevó a cabo el arzobispo de Veracruz, monseñor Manuel Pío López y Estrada. 

A pesar de ser una atracción turística importante en la zona, el lugar ha sido alcanzado por la delincuencia que impera en sitios como Motzorongo, pues algunos devotos quienes se aventuran a efectuar la visita son asaltados por maleantes, quienes dejan de lado la importancia histórica del monumento para  delinquir.

la Leyenda

La imaginación popular se ha encargado de dotar de fantasía, pues los relatos hablan de un tesoro hallado por un campesino en el cerro y en un sueño, Dios le dio la orden de la construcción del Cristo. Dicha leyenda sin duda enriquece el legado cultural de la pequeña comunidad que ha organizado venta de comida y rifas para dar el respectivo mantenimiento a la imagen.

Es así como el Cristo Rey de Presidio continúa en pie, cual silencioso vigilante, guía de forasteros, orgullo de los lugareños y una muestra de que los sueños pueden realizarse si existe disposición y fe.