Washington.- Se acabó el plazo. Los estadounidenses elegirán este martes presidente entre el actual mandatario, el demócrata Barack Obama, y el republicano Mitt Romney. 

Ambos contendientes llegan a las urnas empatados con 48%-49% de las preferencias cada uno en una de las carreras más reñidas de la historia, y también una de las más caras.

El empate, dijo el diario The Washington Post el domingo, también se observa entre los votantes independientes, incluso aquellos no registrados como demócratas y/o republicanos. Hasta el mes pasado ese dato no se veía reflejado en las muestras.

“En una contienda tan cerrada cualquier escenario puede producirse”, dijo Maribel Hastings, asesora ejecutiva de America’s Voice.

La cadena CNN estimó que el empate entre Obama y Romney puede traducirse en un fracaso de ambas campañas, y puntualizó que en la recta final de la carrera ninguno de los candidatos fue capaz de presentar “un argumento lo suficientemente convincente” como para tomar distancia del margen de error en las encuestas, calculado más o menos 3.5%.

El empate también se refleja en las encuestas que midieron la intención de voto en los llamados “estados bisagra” o “swings states”, entre ellos Ohio y Florida, que sin duda serán determinantes este martes.

“Sea cual fuere el caso, lo cerrado de esta contienda responde particularmente al descontento de muchos votantes con la economía bajo la administración del Presidente Obama, pero al mismo tiempo a la desconfianza de que las propuestas del gobernador Romney en este frente vayan a resolver el problema”, dijo Hastings.

“No deja de preocupar la marcada división electoral que vemos en el perfil de los votantes, con Romney apelando principalmente a los electores blancos y mayores, y Obama apelando a las minorías jóvenes. No obstante, una vez finalizada la elección, me parece –y no quiero pecar de excesivo optimismo, gane quien gane el martes los políticos tendrán que demostrar voluntad para trabajar de forma bipartidista y avanzar una agenda que beneficie a los estadounidenses”, dijo Hastings.

Para el activista Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA), “esperamos que en los lugares donde las contiendas son tan cerradas, el voto de la mujer, del inmigrante y de los independientes pueda ayudar a nuestra nación a emprender un camino más cooperativo, con liderazgo menos empecinado en derrotar al otro partido en vez de trabajar en soluciones sensatas a los temas que más nos afligen”.

En cuanto al impacto del voto hispano en la contienda presidencial, Cabrera dijo que “a pesar de que no es considerado importante el resto del año, en estas elecciones nacionales se espera una participación histórica, y eso puede ayudar a incrementar nuestro poder político.

AGENCIAS