Por Andrés timoteo /  columnista

Tremenda exhibida le dieron en redes sociales al diputado federal por Córdoba, Juan Martínez Flores, pues lo grabaron hablando mal del gobernante en turno, Cuitláhuac García, y de los funcionarios de su gabinete. Claro, fue una trampa que le puso un tal Fernando Zúñiga, quien se dice operador en la zona Centro de la asociación Movimiento Nacional por la Esperanza, que lidera el impresentable René Bejarano.

El tipo azuza al diputado de Morena para hablar mal de sus correligionarios y le endulza el oído diciendo que es el “candidato natural” a la alcaldía de Córdoba, pero que la mala actuación del gobernante y sus colaboradores harán que Morena pierda los comicios del 2021.

En la charla, le dice que “Cuitláhuac no sabe gobernar” y el ingenuo Martínez le responde: “Así es, estoy de acuerdo”. Mas tarde, el diputado describe la gestión cuitla-huista con “una política totalmente descompuesta, anda cada quien (sic) por su lado”. “Cero a la izquierda”, la califica.

El interlocutor Zúñiga también lo punza para hablar mal de los diputados locales y en especial del secretario de Educación, Zenyanzen Escobar, uno de los funcionarios consentidos del gobernante estatal, tratando de ligarlo a un supuesto negocio con la invasión de predios en la reserva territorial en colusión con los representantes de la Dirección de Patrimonio del Estado.

No es un secreto la malquerencia que hay entre el diputado Juan Martínez y el secretario Zenyanzen Escobar desde hace tiempo, pero ahora obviamente se elevará el resquemor por los audios filtrados. Tampoco es algo oculto que, si se mantiene el actual gobernante hasta el 2021, Escobar tendrá mano en la decisión sobre las candidaturas en la zona Centro de la Entidad. Y ahí se desquitará.

 Claro, no es que Martínez Flores diga mentiras, pero en política aplica el refrán de que “el pez por la boca muere”. Al hablantín legislador le pondrán todo tipo de obstáculos al interior de su partido si es que pretende convertirse en candidato a la alcaldía cordobesa, gracias a la celada que le puso el tal Fernando Zúñiga al grabar y difundir una conversación telefónica. Así se las gastan en el partido marrón.

LA PRIMERA

En temas nacionales hay que destacar la vinculación a proceso penal que ayer hizo un juez a Rosario Robles, ex titular de las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y Desarrollo Agrario, Territorial Urbano y Urbano (Sedatu) durante el sexenio del priista Enrique Peña Nieto.

Imputada por el delito de ejercicio indebido del servicio público por el desfalco de más de 5 mil millones de pesos en esa trama llamada la estafa maestra hecha a través de empresas ‘fantasma’ y entes no autorizados para saquear el presupuesto, la ex funcionaria fue llevada al reclusorio de Santa Martha Acatitla de la capital del País. Que se cuide porque compartirá espacios con “La MataViejitas”.

El Juez dio dos meses para que la Fiscalía Federal de la República presente las pruebas necesarias para acreditar la vinculación a proceso y se ratifique la prisión. Aunque el delito es menor al que se merece, pues ella fue cerebro y operadora directa del escandaloso saqueo, por lo menos ya está en la cárcel. Seguramente será por un corto tiempo, pero algo es algo.

La repercusión local es que en el gabinete cuitlahuista está uno de los cómplices de la ahora convicta, Miguel Ángel Vega, ex contralor de Sedesol y Sedatu, y quien es director de Transparencia y Anticorrupción -¡vaya paradoja!- de  la Contraloría General del Estado. El gobernante en turno dijo ayer que se le investigue y que no lo van a solapar, pero no lo ha despedido. ¿De qué se trata?

Rosario Robles es la primera funcionaria de alto nivel que para en la picota pese a los remilgos del propio presidente, Andrés Manuel López Obrador, para enjuiciar a los ladrones del sexenio anterior. Hay otro alto funcionario que tiene orden de captura, Emilio Lozoya, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), pero a él le dieron la oportunidad de huir del País.

Lo obvio es que tras el procesamiento penal de Robles y la búsqueda de Lozoya se deriven más pesquisas contra los ex funcionarios del peñismo, del calderonismo, del foxismo, del zedillismo y del salinismo, pero eso es demasiada belleza frente a tan poca voluntad presidencial. Así que nadie eche las campanas al vuelo. Rosario Robles es la primera, pero también podría ser la última.