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AGENCIA

Veracruz, México.– El precio real de los alimentos en el país no sólo depende del clima, la oferta o la demanda. Detrás de cada kilo de limón, aguacate o carne existe un costo invisible que no aparece en los tickets de compra: El llamado “impuesto del miedo”, una carga impuesta por el crimen organizado que encarece los productos básicos entre un 10 y un 20 por ciento (%).

De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) y el Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM, este fenómeno incluye cobros de piso, gastos en seguridad privada, incremento en pólizas de seguro y pérdidas derivadas de la inseguridad en carreteras.

El impacto es directo: El consumidor paga más sin saber que parte del precio corresponde a la operación criminal que se ha infiltrado en toda la cadena productiva.

En el estado de Veracruz, principal productor de cítricos, la rentabilidad agrícola ha quedado subordinada a las cuotas impuestas por grupos delictivos. En municipios como Martínez de la Torre y Álamo, los productores deben pagar hasta 4 pesos por kilo de limón o naranja como “derecho de piso”.

Además, los criminales han extendido su control a la venta de fertilizantes, obligando a los campesinos a adquirir insumos con sobreprecios de hasta 20$. La violencia ha escalado: En el primer trimestre de 2026, al menos ocho productores fueron asesinados tras negarse a pagar.

En Michoacán, el impacto es aún más evidente. El precio del aguacate ha aumentado hasta un 133% debido a la extorsión sistemática, mientras que el limón enfrenta cuotas que eliminan cualquier margen de ganancia.

En Baja California Sur, el crimen ha tomado control parcial del mercado pesquero mediante esquemas de proveeduría forzada, desplazando a cooperativas legales y obligando a restauranteros a comprar bajo presión.

En estados como Zacatecas, Durango y Jalisco, la extorsión alcanza al sector ganadero, mientras que en Tamaulipas también impacta a pescadores y comerciantes con cobros diferenciados por municipio, como en Matamoros y San Fernando.

El transporte es uno de los eslabones más vulnerables: En 2025 se registraron más de 16 mil robos al autotransporte, elevando costos logísticos, seguros y precios finales.

El “impuesto del miedo” se ha convertido en un factor estructural que afecta toda la cadena productiva y termina golpeando directamente el bolsillo de millones de mexicanos, en un contexto donde la inseguridad sigue sin ser contenida.

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