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Andrés Timoteo
Columnista

DÍA 68: EL REBROTE CERVAL
La comunidad científica coincide: la pregunta no es si habrá una nueva oleada de contagios por Coronavirus sino cuándo se producirá. Los países que ya han iniciado la etapa de desconfinamiento como los que ahora están en la fase de crecimiento exponencial de infectados -entre ellos México- deben prepararse para la temida “segunda ola”. Hay certeza de que llegará, pero incertidumbre sobre el momento.
En Europa literalmente todos se truenan los dedos a la espera y más por las proyecciones de los virólogos de que el rebrote sería más agresivo debito a que el virus ya habrá mutado para adaptarse a la ‘biota’ de cada región, es decir a las condiciones fisiológicas de la población y las ambientales del lugar. ¿Cuándo será? Unos estiman entre verano y otoño, pero todos convergen en que será este mismo 2020.
María Van Kerkhove, epidemióloga asesora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo señaló sin tapujos hace unos días: “todo el planeta debe estar preparado para un eventual resurgimiento (de la ola infecciosa) y deben afinarse los sistemas de identificación temprana para que el rebrote no sea más mortífero”. Y aunque algunos expertos dan plazos medianos, ya hay nuevos brotes epidémicos.
Estos han encendido alarmas porque se registraron en países que han sido vitoreados porque lograron ralentizar los contagios y muertes, colocándolos como ejemplos a seguir. Estas naciones aplicaron medidas draconianas -encierro obligatorio so pena de cárcel, intervención de la milicia para controlar la circulación de personas y uso de la tecnología digital para monitorear las masas-, pero ahora lidian con nuevas infecciones, ya endémicas, lo que desbarata el mito del sometimiento de la epidemia.
Tres son icónicos: China, Corea del Sur y Singapur. En el primero hay al menos una decena de nuevos casos, incluidos dos en Wuhan, donde se originó la pandemia de Covid-19, y el gobierno puso en semáforo de alerta las provincias de Heilongjiang, Jilin y Hubei. Es más, el poblado Shuan fue cerrado totalmente, impidiendo salida y entrada de gente tras reportar tres contagios comunitarios, o sea que se dieron ahí mismo, no fueron generados en el exterior-.
La medida emergente del gobierno chino además de las pruebas masivas a la población son los brazaletes térmicos que ya ensayan en niños que retornaron a las escuelas. Son pulseras electrónicas que miden la temperatura corporal y que con un sistema GPS están conectadas con centros de cómputo del Ministerio de Salud y de la Policía Nacional.
Si un niño registra una temperatura superior a los 37.2 grados, el brazalete lanza una alerta y todos se movilizan para aislarlo junto con su familia y colocar bajo observación epidémica a la escuela donde acude. Eso mismo están por aplicar a los adultos a fin de anticiparse al rebrote porque de ese tamaño es el miedo a lo que viene.
 
MODELOS INSUFICIENTES
Singapur presumía en abril que la pandemia del Covid-19 había sido “domeñada” en apenas unas semanas. A finales de marzo reportaban mil enfermos tras las rigurosas medidas de confinamiento y test masivos, pero a finales de abril vino el rebrote y la estadística se disparó a los 10 mil. Vaya, en un solo día se llegaron a contabilizar 3 mil nuevos infectados y se desmoronó el llamado “Modelo Singapur” para domar la peste.
La gente que ya había retornado a sus actividades cotidianas volvió al enclaustramiento bajo estricta vigilancia epidemiológica. Además, los nuevos estudios indican que las cifras proporcionadas por las autoridades son engañosas y la cifra real de enfermos oscilaría en los 80 mil. El gobierno singapurense maquilló estadísticas y logros.
 Corea del Sur es otro modelo que está por resquebrajarse. Fue alabado su sistema para monitorear a la población, aplicar pruebas clínicas al por mayor -35 mil cada semana- y contener el número de infectados y fallecidos registrando oficialmente solo 10 mil 991 enfermos y 260 muertos, pero el 6 de mayo sonaron las alarmas porque se reportaron 136 nuevos contagios.
¿Qué sucedió? Como ya se había ‘aplanado la curva’ desde la mitad de abril se inició la Fase I de desconfinamiento y la gente corrió a los lugares de diversión. El monitoreo por medio de los teléfonos móviles indicó que unas 10 mil personas se desplazaron hacia los distritos donde se concentran bares y centros nocturnos. En dos de ellos, Itaewon e Icheon de Seul, la capital, se infectaron 45 personas, casi la tercera parte de los nuevos contagios. Asustados, varios distritos volvieron a la cuarentena y los bares fueron cerrados nuevamente.
En Alemania, país europeo que alardeaba de su manejo de la pandemia también ha vuelto a poner bajo confinamiento a tres provincias -les llaman ‘landers’- Renania, Shcleswing y Turingia por la detección de 209 casos el 7 de mayo, principalmente en rastros y empacadoras de carne donde laboran miles de migrantes. Martha Schveinsburg, gobernadora de Turingia, fue clara: “nos volvemos a la cuarentena todos o esto será como el lugar donde salieron los nuevos casos, un matadero”.
Francia también encendió las alertas pues apenas comenzada la Fase I del desconfinamiento en las ciudades de Lille y Arras, al norte del país, se reportaron brotes en las comisarías de policía. Hay, del domingo a la fecha, seis casos confirmados y el Ministerio de Salud ordenó que más de mil agentes sean sometidos a pruebas clínicas y en su caso se les ponga bajo cuarentena. Vaya, y eso que ya todos cantaban que le habían apachurrado las crestas al virus. Aja sí.
¿Y México? Ahí ni siquiera se ha alcanzado el pico de contagios y ya el gobierno habla de terminar el confinamiento -que en realidad no existió- y difunde una frase tan engañosa como peligrosa: iniciar con la “nueva normalidad”. Si en los países que fueron severos en las medidas de aislamiento social ahora tiemblan de miedo con el rebrote anunciado, ¿qué pasará en México donde pobladores y autoridades tomaron a broma la pandemia?
 ¿Y Veracruz? En la entidad la situación es tan calamitosa que hasta los comisionados nacionales salen corriendo porque se contagian nada más al llegar. Entonces, la pregonada “vuelta a la nueva normalidad” a partir de junio es lo mismo que “la cuarta transformación”, una propaganda engañabobos.
 
BAQUETAZO A LA PARVADA
El árbitro electoral propinó un baquetazo a las aves carroñeras que andan por todos lados repartiendo despensas y demás chucherías a la gente para posicionarse rumbo a los comicios del año próximo a costa de la emergencia sanitaria. Los ‘zopilotes’ más afectados son los diputados de Morena en el congreso local quienes utilizaron insumos del Sistema DIF para procurar una clientela electoral.
Desde ahora, los directivos del DIF deben suspender la distribución de ayuda a través de los legisladores locales y estos tampoco deben promocionar ni en la prensa ni en las redes sociales cualquier entrega de apoyos a la población. El Organismo Público Local Electoral (OPLE) ordenó lo anterior luego de las quejas por el uso de recursos públicos para la promoción personal de estos personajes.
 Entre los carroñeros más afectados por esa orden destaca el cordobés Rubén Ríos Uribe, presidente de la mesa directiva en el congreso local y quien andaba desbocado repartiendo dádivas en colonias y comunidades pues está en precampaña para buscar la alcaldía de Córdoba en el 2021.
 Ya le pusieron un alto a este buitre, ahora los juristas deben indagar si eso aplica a otro burdo, Isaac Luz López, hijo de la alcaldesa de Córdoba, Leticia López Landero, quien también utiliza el presupuesto del DIF municipal para hacer proselitismo anticipado. A ese zopilote también hay que espantarlo a pedradas legales. ¿Ya lo denunció alguien ante la autoridad electoral?

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