Andrés Timoteo
Columnista

MEDALLA DE BRONCE
El mes de agosto comenzó con una presea una presea para México que superó a Gran Bretaña en la cantidad de decesos por Coronavirus. La nación mexicana ya ocupa el tercer lugar mundial con más de 47 mil fallecimientos, la mitad de los que hay en Brasil y la tercera parte de los que lleva Estados Unidos, que están el segundo y primer lugar, respectivamente.
México está convertido en una enorme y permanente “Fiesta Covid” que tiene como animadores más entusiastas al presidente Andrés Manuel López Obrador y al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, vocero del régimen en el manejo de la pandemia y ahora va por la medalla de plata en esa competencia pandémica de acumular muertos. El territorio nacional está convertido en un tiradero de dos pestes: la vírica del Covid-19 y la de la violencia del crimen organizado.
En este contexto, el fin de semana, el tendedero mediático destacó el enfrentamiento ya en abierto de un grupo de gobernadores y López-Gatell que no solo es por motivos médicos. Al subsecretario de Salud lo acusan -y con suficiente razón- de mentir y darle un sesgo político-partidista al manejo de la crisis sanitaria y el resultado de eso es un desastre humanitario en el país.
Los mandatarios de Aguascalientes, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas demandaron al presidente López Obrador que retire al funcionario del cargo y recomponga la gestión de la emergencia pandémica. Horas antes, López-Gatell impulsaba que el departamento jurídico de la Secretaría de Salud sancione, incluso con procesos judiciales, a los gobernadores que no acataran los lineamientos de su oficina.
Tal amago, obviamente tenía como dedicatoria a los mandatarios de oposición y así lo entendieron los destinatarios. No hay que perder de vista que también López-Gatell se ha negado a reunirse con los gobernadores no emanados del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y en cambio lo ha hecho con mandatarios morenitas, como los de Tabasco y Puebla. En esta semana, según se anunció, estará en Veracruz para encontrarse con Cuitláhuac García Jiménez.
Es obvio que los gobernadores de oposición no quieren a López-Gatell para la fotografía sino para analizar el tema de las medidas sanitarias y los famosos ‘semáforos epidemiológicos’ y para hacerle reclamos en vivo y directo. En cambio, también es evidente que las visitas del subsecretario en las entidades gobernadas por Morena tienen la intención de dar una suerte de ‘espaldarazo’ a los gobernantes emanados del partido en el poder respecto al manejo regional de la crisis sanitaria.
 
LA ‘FASE II’ ECONÓMICA
En eso ha terminado todo esto, en un rejuego partidista mientras las personas siguen enfermando y muriendo por la gripe. Y la catástrofe se elevará con las consecuencias económicas que ya están en su “Fase II”. Primero la afectación económica se resintió casi inmediatamente con el cierre de negocios y reducción de horarios de trabajo en todos los sitios, tanto públicos como privados. Claro, en aquellos que observaron el confinamiento y suspendieron actividades.
Lo anterior trajo como consecuencia el recorte de personal, reducción de sueldos, caída de ventas y contracción de la cadena productiva porque fueron las medidas que se tuvieron que adoptar ante la indiferencia gubernamental para respaldar a las empresas, especialmente a las micro, pequeñas y medianas.  Eso de los famosos créditos por 10 mil pesos fue una charada.
Tampoco hubo -ni hay- un plan para rescatar a la clase trabajadora y todo se reduce a seguir repartiendo apoyos mensuales a adultos mayores y estudiantes, pero aún entregando por adelantado las cantidades de dinero en efectivo eso no levantará la economía nacional y si enferman los beneficiarios ni siquiera les servirá para costear su tratamiento.
Ahora, esa “Fase II” refiere a la secuela a mediano plazo que ya tiene como indicador el desplome del Producto Interno Bruto (PIB) del 18. 9 por ciento, lo que supera por mucho la caída histórica de 1995 cuando la economía nacional cayó hasta el 8.6 por ciento. Es como para asustarse porque muchos recuerdan aquellos años de crisis que llevó a la quiebra a miles de personas y empobreció a millones más.
Este descalabro significa el retroceso de más de una década en materia económica y terminará por reducir la clase media y ensanchar a la clase pobre. En términos más sencillos, los que vivían medianamente ahora se la verán difícil subsistir con sus ingresos disminuidos y muchos pasarán a la línea de la pobreza, y los que ya eran más pobres ahora serán miserables.
Ante eso, ¿qué hace el gobierno además de seguir repartiendo dinero entre algunas familias, no para palear el apuro económico sino para conservar la clientela electoral?, seguir mintiendo y hablar de recuperaciones que se avisaron muy lejanas. El tabasqueño López Obrador sostiene que en materia económica “ya pasó lo peor”, que esa caída del PIB “ya la esperaba” – ¿y por qué no hizo nada para apoyar a la clase productiva? – y que en este agosto “inicia la recuperación”.
¿Alguien le cree? Sus dichos sobre la situación financiera del país son tan confiables como las siete veces en que aseguró que ya se había “domado la pandemia” y que ya comenzaba el descenso en el número de enfermos y muertos por el Covid-19. Así que todos deben prepararse para el peor escenario económico porque lo que afirma el tabasqueño se debe entender al revés. Ya está la segunda fase del daño económico y viene la “Fase III”, ¿qué será?, ¿el exterminio?
 
CÓRDOBA, SIEMPRE TERCERA
Respecto a la región, Córdoba también imita el récord mundial, pues se encuentra como la tercera ciudad con más muertos y enfermos por el Coronavirus después del Puerto de Veracruz y Coatzacoalcos. El recuento, hasta el pasado fin de semana -sin considerar los datos emitidos el domingo por la noche- era de 116 decesos y mil 320 infectados, lo que representa un crecimiento súbito durante el mes de julio.
No hay que olvidar que a finales de junio apenas se tenían 35 fallecidos, entonces el número de muertes se elevó tres veces, un 300 por ciento, en tan solo 31 días; mientras que la cifra de infectados pasó de 545 a más de mil 300, poco más del 200 por ciento. Eso significa que julio ha sido – hasta el momento- el mes más letal por la pandemia en la zona centro.
Esto en términos numéricos y en lo social representa que a los cordobeses les valió sombrilla las recomendaciones sanitarias: no observaron el confinamiento ni portaron mascarilla ni usaron gel desinfectante ni se asearon permanentemente ni evitaron aglomeraciones en sitios que son focos de contagio. Anduvieron como si fuera un carnaval. Lo mismo en el resto de la entidad que ya aporta más de 2 mil 800 muertos en el conteo nacional.
En fin, Córdoba conserva ese deshonroso tercer lugar, un escaño menos al de la violencia donde se coloca en el segundo sitio como la ciudad más azotada por el crimen organizado después de Coatzacoalcos. Vaya caso terrible, el municipio cuando no es segundón es terciario, siempre en lo negativo.
 
LOS SIMULADORES
Por cierto, los acuciosos lectores de El Buen Tono hicieron saber a este espacio que no solo la alcaldesa Leticia López Landero y los mismos locatarios afectados por el incendio del mercado “Revolución” son los responsables -por su negligencia y desinterés- de que ese centro de abasto siga en condición de siniestrado y no avance el proyecto -si es que existe- para su reconstrucción.
Recuerdan que otros en su momento también simularon que estaban conmovidos por lo sucedido e hicieron pronunciamientos a favor de la rehabilitación rápida, el apoyo incondicional a los damnificados y para que hubiera una investigación judicial a fin de determinar si el incendio obedeció a un accidente, fue provocado o fue consecuencia de una negligencia oficial.
Ellos fueron los diputados Juan Martínez Flores y Rubén Ríos Uribe. El primero, legislador federal, acudió al lugar del siniestro tres días después de ocurrido y allí anunció: “nos comprometemos a buscar dichos apoyos para que sean beneficiados de forma directa los afectados”. Desde la tribuna federal, dijo, haría gestiones para que no se escatimara la ayuda.
Lo mismo el diputado local y presidente de la mesa directiva en el congreso del estado, Ríos Uribe, quien también se presentó en el lugar el 3 de febrero y ante los locatarios prometió que “desde el Congreso seremos aliados de los comerciantes, vigilaremos los recursos destinados para reconstruir el mercado, y yo mismo estaré en contacto con la Fiscalía para saber lo avances de la investigación sobre el lamentable siniestro, donde familias fueron severamente afectadas”.Seis meses después – o “tres doritos más tarde” como dicen los niños de ahora- ni Martínez Flores ni Río Uribe se paran en el mercado ni buscan a los afectados, ni presionan al ayuntamiento, ni gestionan ayuda ni pugnan porque se haga una investigación ministerial sobre el incendio. Nada, ya no les interesa y caso y se confirma que son meros simuladores, de la misma catadura que la edil López Landero.