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El minutero

Superiberia

ESCASOS

En el rejuego por encontrar acomodo en el organigrama federal, ahora que está de regreso el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en la aldea se truenan los dedos para ver que veracruzano alcanza tal privilegio, aunque sea en puestos de segundo y tercer nivel. Como se sabe, ningún veracruzano fue convertido en secretario de despacho y por eso, los cargos de menor escalafón, en el llamado “gabinete ampliado”, se festejan como si fueran medallas de oro en una olimpiada.

Hasta ayer sólo había dos colados en segundos cargos. Uno de ellos es José Antonio González Anaya, quien llegó a la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por intervención de su concuño, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, el que mece la cuna del copetón. Por cierto, para la dirección del IMSS estuvo contemplado el pozarricense, Pablo Anaya, actual secretario de Salud de la entidad pero sus padrinos no fueron lo suficientemente pesados para competir con el salinista.

También se había auto promocionado para ese puesto el todavía secretario de Finanzas,  Tomás Ruiz González, también originario de Coatzacoalcos pero no se le concedió pues aparentemente su madrina, la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, no ha podido acomodarlo y sigue en ascuas su nombramiento. Por cierto, el mismo pomadoso funcionario también filtró que iría a una subsecretaría de Hacienda pero ésta ya le fue ganada por el porteño Fernando Aportela Rodríguez, hermano del actual director de  la clínica del ISSSTE en Orizaba, Manuel Felipe, de los mismos apellidos.

Aportela Rodríguez se desempeñó como subsecretario de Finanzas en el sexenio de Miguel Alemán Velasco y su arribo a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde despachará bajo las ordenes de Luis Videgaray,  uno de los hombres más cercanos a Peña Nieto, tampoco obedece a causas o influencias locales sino porque es parte del grupo de tecnócratas liderado por Pedro Aspe Armella, quien fue secretario de Hacienda en el gobierno de Salinas de Gortari.

El propio Videgaray Caso se formó en su desempeño profesionista con Aspe Armella, lo que significa que será el grupo salinista el que controlará los dineros y las políticas económicas en el nuevo sexenio. Y como el anterior, Aportela nada tiene que agradecer al gobierno local porque ni es cercano a éste ni es producto de la clase política aldeana. Y regresando al caso de Tomás Ruiz, este ha de estar consumiendo jarras de té de tila porque lo tienen en ascuas y las veladoras se le han ido apagando.

No lo nombraron subsecretario de Hacienda ni director del IMSS y ayer fue nombrado el priista defeño, Sebastián Lerdo de Tejada al frente del ISSSTE, cargo al cual también se había promocionado. Se quedó por tercera ocasión como “novia de rancho” y seguirá esperando que lo rescaten de Veracruz donde seguramente no lo merecen. Empero, no hay que restarle méritos a secretario de Finanzas porque si algo tiene es que siempre ha sido un  burócrata de vueltos altos, por eso extraña la federación donde  ya ha sido titular del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y director de la Lotería Nacional aunque en ninguno de los dos cargos  ha traído parabienes a Veracruz.

 

 Y ESCANDALOSOS

 Ese el mal de los veracruzanos que han ocupado cargos importantes en los gabinetes presidenciales en los últimos sexenios. El más reciente  fue Dionisio Pérez Jácome Friscione, que  en el último tramo del gobierno de Felipe Calderón se desempeñó como titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Pérez Jácome Friscione es hijo de Dionisio Pérez Jácome, actual director del comité organizador de los Juegos Centroamericanos y de Caribe 2014,  uno de los burócratas de toda la vida pues se la pasó alternando cargos en la federación y los gobiernos estatales. ¿Qué le dejó a Veracruz el  paso de Pérez Jácome por la SCT?. Nada absolutamente.

Otros dos que han ocupado cargos en el gobierno federal son los panistas Juan Bueno Torio y Miguel Ángel Yunes Linares. El primero fue subsecretario de Economía y director de Pemex-Refinación en el sexenio de Vicente Fox, y lo único que se conserva son los escándalos sobre manejos financieros turbios y beneficio personal a su empresa dedicada al transporte terrestre de combustible con tractocamiones apodados Los Chabelos. En tanto, Yunes Linares, fungió como secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y subsecretario de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad Pública con Vicente Fox y después, en el sexenio de Felipe Calderón, se le nombró director general del ISSSTE.

A él se le atribuye el destrabar la reforma a la ley de este instituto pero para la entidad no se perciben los logros y eso sí, lo han bañado de toda clase de acusaciones relativas a peculado y corrupción. Por el mismo rumbo está el ex alcalde porteño Julen Rementería, quien se desempeñó como coordinador de Planeación y Centros de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) de donde, según se dice, amasó una enorme fortuna, incluso más que cuando fue presidente municipal de Veracruz y “vendió” la elección de 2007 para transferirle el Ayuntamiento a su primo hermano, el priista Jon Rementería. ¿Qué le dejó a Veracruz el paso de Rementería por la SCT?. Puras vergüenzas.

Grises también han sido los desempeños de otros azules como los cordobeses Sergio Penagos García y Tomás Ríos Bernal que ocuparon la Subsecretaría de la Función Pública y la Subsecretaría de Ordenamiento de la Propiedad Rural de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), respectivamente durante el calderonismo. Ríos Bernal, primer alcalde azul de Córdoba y al que quieren revivir para postularlo nuevamente ene l 2013, también se desempeño como director de Promoción y Proyectos del Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras). ¿Algún veracruzano se puede decir beneficiado por ambos cargos de Ríos Bernal?. Ninguno.

Otro caso similar es el ex alcalde orizabeño, Tomás Trueba Gracián que ocupó la Jefatura de la Unidad de Atención a la Población Vulnerable del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Y qué decir del porteño Luis Pazos de la Torre, quien lleva casi dos sexenios cobrando en la burocracia federal, primero como director de Banobras y después como titular de la Comisión Nacional de Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef)  o  del ex alcalde de Boca del Río, Ángel Deschamps Falcón, quien fue director de Opciones Productivas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), por donde pasó sin pena ni gloria.

Del ex presidente municipal de Veracruz, el panista Francisco Ávila Camberos, lo único que se recuerda al frente de la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante de la SCT fue que intentó develar una estatua del dictador Porfirio Díaz, de que se decía ferviente admirador, en pleno malecón porteño y las acusaciones por haber favorecido con contratos de obra pública a la compañía constructora Gutiérrez de Velasco, de la que fue gerente antes de entrar a la política. En resumen, los veracruzanos que se han acomodados en cargos federales no solo han sido escasos sino que en lugar de traer buena promoción o beneficios a la entidad se han distinguido por los escándalos y el desdoro.

 

 DE LO PERDIDO…

 Como reza el refrán: de lo perdido, lo que aparezca es bueno, y se puede aplicar a los primeros días del copetón Peña Nieto como Presidente de la República pues ayer al presentarse en su calidad de jefe supremo de las fuerzas armadas en el Colegio Militar por lo menos no se vistió con el uniforme de soldado como lo hizo su antecesor Felipe Calderón. No es gran cosa pero sirve de esperanza de que no será el presidente de la guerra y a la vez se traduce como  respeto a quienes en verdad se dedican a la carrera de las armas, los cuales, aunque no lo digan, se sienten insultados de que un advenedizo se vista como ellos sin habérselo ganado.

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