NOVIAS DE RANCHO

El piso no está parejo pero al menos ya se vislumbra el panorama, dirían los expertos. En estos últimos días se fueron aclarando las situaciones electorales, algunos se quitaron las caretas, otros se soltaron la cabellera y otros más, simplemente se quedaron como novias de rancho, es decir vestidas y alborotadas, según el refrán popular. Entre las consortes pueblerinas que fueron abandonadas en el umbral del altar figuran varios suspirantes a candidaturas que finalmente no llegarán a las boletas del 7 de julio, especialmente los del Revolucionario Institucional que habían sido paseados como virtuales nominados.

También como novias de aldea se quedaron los perredistas que pretendían aliarse con el Partido Acción Nacional (PAN) pues les infiltraron la casa y les estropearon la boda. La tarde del miércoles pasado, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial del Estado (TEPJE) desahogó el expediente sobre el tema y desechó la alianza PAN-PRD, no porque sea imposible o ilegal sino porque los ministros decidieron no conocer del caso y por lo tanto quedó inamovible la primera sentencia de la sala regional.

Eso, sin duda oxigena al Consejo Político Estatal que formaron los perredistas infiltrados por la fidelidad, aunque la ‘rebatinga’ no ha terminado porque la sentencia tiene que ver con la posibilidad de aliarse con el blanquiazul y todavía están pendientes las controversias sobre la conducción del proceso electoral en Veracruz –convocatorias, registro de candidatos, estrategias y la representación ante el Instituto Electoral Veracruzano (IEV)-, así que el sainete continuará varios días más.

Lo que sí es cierto es que al orizabeño Juan Vergel, que ahora está en un limbo artificial a donde lo mandaron los militantes que le hicieron la revuelta, nunca pensó ser víctima de sus propios aliados. No hay que olvidar que Vergel es parte de la tribu conocida como Los Chuchos, liderada por el ex dirigente nacional del Sol Azteca,  Jesús Ortega y de la cual también forma parte el actual líder Jesús Zambrano. Los Chuchos pactaron con el gobierno de Felipe Calderón tras las cuestionadas elecciones del 2006 y traicionaron al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, además de que hicieron de la dirigencia perredista también con chanchullos por lo que fueron acusados jocosamente de cometer un “chuchinero”, término al dedillo.

El mismo “chuchinero” ahora se lo hicieron a Vergel sus mismos correligionarios y están a punto de correrlo de la dirigencia estatal. El mismo Juan Vergel se defiende diciendo que una verdad que antes negaba: “hay perredistas muy maiceados, muy entregados al gobierno y que ya actúan sin máscaras, están bien identificados”. Nada nuevo aunque se entiende como una confesión de parte y que esos mismos antes estaban “bien maiceados” pero usaban máscaras, y ahora de plano se las quitaron. En fin, Vergel aseguran que habrá alianza de facto, algo más que difícil de lograr pues hacerla arriesgaría los votos contados para ambos partidos que a la larga sirven para colocar diputados plurinominales en el Congreso local, regidurías en los ayuntamientos y recibir prerrogativas financieras.

En este contexto  también se desdibuja la opción ganadora que se preveía para Jalapa con el diputado federal Uriel Flores Aguayo, quien arrasó electoralmente la capital del país en los comicios del 2012. Flores Aguayo es la única alternativa con perspectiva de triunfo que tiene la izquierda aunque él mismo anunció hace días que si no se concretaba la alianza azul-amarilla tampoco  buscaría la postulación a la presidencia municipal. No es tonto pues sabe que el PRD en manos de la gavilla que lo tomó por asalto ya vendió la plaza al tricolor.

Esa es la segunda parte del asunto: si se mantiene el consejo estatal dominado por los fidelistas y logran imponer finalmente al exalcalde mendocino, Sergio Rodríguez Cortes en lugar de Juan Vergel, entonces todos los abanderados del PRD serán comparsas y servirán para restar votos a candidatos de otros partidos que amenacen el triunfo de los nominados por el partido oficial. Nada que no se haya previsto, van conforme al manual. De ahí que es inminente que Flores Aguayo se repliegue de la competencia electoral y así se esfume para la izquierda la posibilidad de hacerse del Ayuntamiento jalapeño. 

¿CANTARÁ  FRANCISCO?

Hace dos días arrojó humo blanco la chimenea del Vaticano y hay nuevo Papa. Hubo sorpresa pues el pontífice electo no es europeo y así se rompió el predominio dos mil años de pontífices italianos, españoles, franceses, alemanes y polacos que se repartieron el poder eclesial  –aunque el ungido  es descendiente de  italianos en cuyo país está la sede pontificia-. Pero citando al clásico huehuenche “haiga sido como haiga sido”, el Papa es latinoamericano y eso sirve para el orgullo de los católicos del nuevo continente, aunque más allá de la algarabía coterránea, éstos no deben esperar mucho del nuevo Papa ya que su pasado no lo hace un hombre de bien.

Pese a ser integrante de una de las órdenes más progresistas de la iglesia católica, los Jesuitas -también considerados como los intelectuales y comprometidos en la jerarquía clerical-, el argentino Jorge Mario Bergoglio nunca ejerció el compromiso con los necesitados. Es más, en los últimos años ha sido señalado en su país por sus nexos con las dictaduras militares y sus posiciones ultraconservadoras. Bergoglio fue colaborador de la dictadura castrense entre los años 1973 y 1983 e incluso se le responsabiliza de delatar y expulsar de la orden jesuita a los sacerdotes Francisco Jalics y Orlando Yorio, quienes denunciaban los crímenes de los militares en el poder.

Así como Joseph Ratzinger llegó marcado por su pasado de haber pertenecido a las Juventudes Nazis en Alemania, Bergoglio llega al trono de Pedro con el antecedente de haber servido a un régimen de muerte en Argentina. Es decir, no cambia nada, salvo la nacionalidad del nuevo mandamás del Vaticano pues la formación, el pasado e intereses parecen ser iguales y se antoja que aplicaron esa máxima hecha famosa por el escritor italiano, José Tomasi, en su novela El Gatopardo: “si queremos que todo siga como está, necesitamos que algo cambie”.

Dicha frase se ha traducido en el ámbito del poder y la política como “hay que cambiar algo para que todo siga igual” y hasta sirvió para acuñar el término “gatopardismo” aplicado especialmente a los políticos simuladores. ¿Habrá llegado el gatopardismo al Vaticano? Desde hace mucho, contesta una compañera periodista radicada en París y que durante mucho tiempo cubrió la fuente vaticana para radiodifusoras y periódicos franceses. “Es el arte de simular en el nombre de Dios, maldecir al otro haciendo la señal de la cruz, es la pelea sanguinaria por el poder y el dinero pero portando hermosas túnicas y oliendo a incienso para simular lo terrible de esas ambiciones”.

También causa curiosidad el nombre adoptado para gobernar la iglesia: Francisco, en alusión a San Francisco de Asís, ese que allá por la Edad Media fue llamado por Dios a “reparar la iglesia que está en ruinas”. ¿Y qué hizo San Francisco que era miembro de una familia acomodada? Renunció a su riqueza, lo regaló todo a los pobres y vivió como uno de ellos el resto de su vida, a su lado, y acompañando sus clamores y pesares. Tal vez sea un golpe mediático el portar ese nombre como signo de que habrá una reparación de la curia romana, tan corrompida, o tal vez se trate de mero romanticismo.

Y aludiendo al nombre adoptado por el Papa número 266, hay un cántico latinoamericano que se basa en la vida de San Francisco y que es un himno de los religiosos y activistas latinoamericanos que han pugnado en los últimos cuarenta años por la transformación de la Iglesia católica a través que la opción preferencial por los pobres, y que en su momento causó la furia del propio Bergoglio así como de Benedicto XVI y de su antecesor Juan Pablo II. Musicalmente exige que la Iglesia cumpla con los dictados bíblicos, las enseñanzas de Jesús, pues, y eso enojó a estos pomposos ensotanados.

“En los ojos del pobre, en el rostro del mundo/ yo veo a Francisco perdido de amor, / es indio, es obrero, es negro y latino,/ joven, mujer, campesino y menor. / Hoy Francisco es pasión, grito y ternura;/ clama por los cambios que este pueblo espera:/ justicia a los pequeños y del Evangelio, reconstruir la iglesia en la pasión del pobre./ Hay niños desnudos de esta paz armada/ hay, Francisco-pueblo siendo perseguido,/ jóvenes marcados sin hogar ni sueños, / hay un continente siendo oprimido.

“Con  los desposeídos, solidaridad,/ con los que no temen perder nada más,/ luchan en la vida por su dignidad/ con la resistencia que crea la paz./ Francisco, imagen de un Dios hecho pobre,/ denuncia, esperanza, profecía y canto; /vence con amor al imperio de muerte;/ difundir la vida es misión de historia. / Canta Francisco, hermano de los pobres/ lo que te atreviste a cambiar./ Canta un nuevo sueño, sueño de esperanza, / que la libertad ya va a llegar./ Canta Francisco, la voz de los pobres,/ lo que te atreviste a cambiar/ canta un nuevo sueño, sueño de chiquillo, / nuevo cielo y tierra va a llegar”.

En el terreno de la fe todo es posible y entonces los católicos puede esperar el milagro de que el Papa Francisco cambie, se arrepienta y crea en el Evangelio -como lo sugiere el mismo ritual cristiano- y así trate de enderezar la barca de Pedro tan zarandeada y desprestigiada. Recen, los que crean, para que el Pontífice cumpla el mensaje bíblico y haga honor al nombre del monje italiano, cuyo testimonio de vida es una de las bases de la iglesia liberadora, tan perseguida por el Vaticano.