Superiberia

Andrés Timoteo
Columnista

CRIMEN EN EL SUR
La cama está tendida para que estas sean las elecciones más sangrientas en muchos años. Lo que pasa actualmente en Veracruz no se veía desde los tiempos de la fidelidad cuando el crimen organizado era un actor más con voz y voto en los comicios. El lunes, la entidad se sacudió con otro asesinato político que agrava el contexto electoral: el de la exalcaldesa de Cosoleacaque y exdiputada local, Gladys Merlín Castro, y su hija, Karla Enríquez Merlín, quien había renunciado al tricolor para ser candidata de Morena a esa alcaldía sureña.
El caso tiene todos los ingredientes de una novela policíaca. Un doble homicidio, doble feminicidio -si así se quiere ver-, de dos mujeres ligadas a la actividad política. Además, las víctimas eran parte de una familia caciquil del sur del estado fundada por el desaparecido Heliodoro Merlín Alor, quien durante décadas dominó el escenario político con ‘horca y cuchillo’. Y fueron asesinadas en un terruño donde existe otro neocacicazgo que hace una década comenzó a desplazar a ese clan en Cosoleacaque.
La familia disputante del poder local son los hermanos Cirilo y Ponciano Vázquez Parisi, hijos del famoso “Cacique del Sur”, el pistolero Cirilo Vázquez Lagunes, quien en la década de los setenta y ochenta mantuvo una suerte de guerra en el sur del estado con el cacique Merlín Alor por el control de las asociaciones ganaderas y los cotos políticos.
Entonces, la muerte de las Merlín se da en un cortijo y en un contexto caciquiles. De ahí que todas las miradas apuntan hacia los Vázquez Parisi y por eso la cara descompuesta de alcalde, Cirilo Vázquez, al salir a condenar el doble crimen en una videograbación en la que parecía venir de una francachela o de una enorme preocupación. La sospecha está sembrada, es inevitable, dado los antecedentes de ambas familias y la disputa comicial en ciernes.
Karla Enríquez se enfrentaría al hermano, Ponciano Vázquez, por la alcaldía, y aunque los Vázquez tienen el control del aparato municipal, Morena también ha dado el albazo en dos ocasiones en elecciones distritales. En el 2016 ganó la diputación local la morenista Rocío Pérez, hoy secretaria estatal del Medio Ambiente, quien derrotó a la misma Karla Enríquez, entonces candidata del PRI-PVEM.
Si bien ese año se dijo que los Vázquez Parisi operaron contra su partido para afectar a las Merlín, en el 2018 Morena repitió la victoria en el distrito de Cosoleacaque con la odontóloga Magaly Armenta, quien se impuso sobre la priista Isela González. En ese proceso electoral, González Domínguez desplazó a Enríquez Merlín de la candidatura del tricolor y ésta renunció a la aspiración acusando a su partido de marginarla. Después buscó la vía para llegar a Morena que en este 2021 la abanderaría para disputarle la comuna a los Vázquez.
Hoy estos últimos ya no tienen la competencia proveniente del clan rival y Morena se quedó sin candidato. Toda una trama negra. Por si algo faltara, hay otro antecedente dramático que si bien es ajeno al quehacer político-partidista sirve para completar la novela: el médico Carlos Hugo Enríquez Montejo, esposo de Gladys Merlín y padre de Karla Enríquez, murió devorado por sus seis perros rottweiler en enero del 2005. Al parecer, las mascotas lo desconocieron y lo atacaron en su propio domicilio. La tragedia ha estado presente en esa familia.
REVICTIMIZACIÓN Y MÁS AMENAZAS
Ya es el segundo homicidio en el proceso electoral corriendo. Hace días fue asesinado a balazos otro precandidato de Morena, Gilberto Ortiz Parra aspirante a gobernar Úrsulo Galván. No es algo fortuito sino algo indicativo: el crimen organizado está metido en el rejuego electoral y como no sucedía desde tiempos del innombrable al parecer tiene cancha abierta para moverse libremente.
Solo basta escuchar el discurso del gobernante en turno, Cuitláhuac García para saber que todo pinta para peor. Tras el doble homicidio en Cosoleacaque aseguró que en la entidad “se aclaran los crímenes políticos”. Palabras que son una trampa para su propia administración que lo que debería hacer es prevenirlos, evitar que sucedan y que impere la ley no actuar ya cuando el delito ya está cometido.
Tras el crimen de las Merlín se enrareció más el clima electoral y ya todos hablan abiertamente de un ‘estado fallido’, porque el gobierno cuitlahuista no es capaz de garantizar que los comicios se desarrollen con tranquilidad y todo apunta a que estos asesinatos de corte partidista apenas son el inicio de una escalada, que podría llevar a la ingobernabilidad y a la crisis comicial.
Por si fuera poco, desde la Fiscalía del estado se encargaron del filtrar las fotografías de los cadáveres de las Merlín, revictimizándolas. Vaya y eso que la titular de la dependencia es una mujer, Verónica Hernández. Lo peor, ambas víctimas eran nuevas aliadas del morenismo y ni por eso respetan la dignidad de sus cuerpos sin vida ni su situación post mórtem.
En fin, ya suman tres los políticos asesinados -más los sucedidos en Tierra Blanca y Jamapa el año pasado- y hay el riesgo de que aumente la violencia, incluida la ejercida desde palacio de gobierno. En Córdoba hay un caso de alerta porque otro precandidato de Morena acaba de denunciar que está siendo amenazado y hostigado por funcionarios estatales. Se trata de Manuel García Estrada, un youtuber y promotor cultural que se inscribió como precandidato a la alcaldía.
Por ser competencia interna para el diputado local con licencia, Rubén Ríos, está siendo hostigado afirmó en un video. Además, acusa que desde las oficinas de Comunicación Social del Congreso local -donde despacha el también cordobés, Aldo Valerino- hay una embestida contra su canal de Youtube. García Estrada fue claro: responsabilizó de su seguridad personal y de su familia al gobernador Cuitláhuac García, al secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros, y al diputado Javier Gómez Cazarín, presidente de la Junta de Coordinación Política en el congreso local.
Acá hay que hacer una acotación. Se podrá estar de acuerdo o no con el señor García Estrada. Se le podrá cuestionar su liderazgo o su desempeño público, podrá ser antipático para muchos o generar indiferencia para otros, pero hay algo que no se debe permitir: que la amenazas fluyan desde el mismo gobierno y que haya una normalización de la violencia para doblegar a la competencia electoral y partidista. Ningún actor que participe en un proceso democrático debe ser condicionado ni amenazado ni mucho menos eliminado físicamente. Alerta con eso porque ya van tres crímenes políticos.
COMAPA, LOS SEMBRADOS
Siguiendo el tema electoral, en la zona centro algunos municipios donde desde palacio de gobierno “sembraron” candidatos a la alianza opositora formada por el PAN, el PRI y el PRD. El caso más icónico es Comapa con el registró Gabriel Lagunes Jáuregui, hermano de la actual diputada local, Nora Lagunes, como precandidato del blanquiazul, y se preguntarán, ¿dónde está lo peliagudo? Pues que la legisladora es una de las panistas más marrones que hay actualmente.
Es decir, Lagunes Jáuregui sigue en el PAN, pero opera para Morena y además desde hace tiempo es blanco del cotilleo, pues la ubican como la actual pareja sentimental del diputado Gómez Cazarín, quien controla el presupuesto del Poder Legislativo. Su influencia es tanta en el gobierno cuitlahuista que antes de la candidatura para su hermano en el partido albiazul, lo colocó como subdirector administrativo en el plantel 25 del Colegio de Bachilleres del estado de Veracruz (Cobaev) y como jefe regional de Hacienda del Estado.
La versión es que desde palacio de gobierno se maniobra para que el líder estatal del PAN, Joaquín Guzmán Avilés, haga lo posible para que obtenga la nominación. Es parte de los acuerdos del tantoyuqueño Guzmán Avilés, motejado “El Chapo”, con el gobierno estatal. Por eso también desde el congreso local se le abrió la cartera de recursos al precandidato Gabriel Lagunes para que iniciara proselitismo regalando de todo: despensas, gel desinfectante, tanques de agua, material de construcción, cemento, láminas, gallinas, cerdos, marranos, lechones, puercos cochinos y demás. Todo con cargo al erario estatal.
Ahí en Comapa se dará la piedra con el coyol porque Gabriel Lagunes, el candidato morenista disfrazado de panista, se enfrentará con el gallo de las hermanas Aurora y Carmen Cantón Croda quienes llevan más de dos décadas apoderadas del ayuntamiento. El cacicazgo de los Cantón comenzó a finales de los noventa su hermano, León Eustaquio Cantón Croda y luego siguieron ellas que se han turnado la silla municipal.
Las cacicas ahora impulsan a un sobrino, León Cantón León, hijo del primer alcalde que inició la zaga del clan gobernante, registrado como precandidato del tricolor. Las Cantón Croda no están dispuestas a ceder la alcaldía sin pelear y toda la familia esta con el hacha en mano y las arcas municipales para hacer que el pariente se quede a cuidarle tres años el ayuntamiento.
Los comapeños presenciarán dos batallas, primero para que el tercer Cantón se quede con la candidatura de la coalición PAN-PRI-PRD y luego para que salga ganador en los comicios del 6 de junio. No obstante, hay la especie de que al final de cuentas desde la dirigencia estatal del PAN se boicoteará la alianza para que Gabriel Lagunes, el cuñado de Gómez Cazarín, tenga seguro su nombre en la boleta electoral y entonces se enfrentará abiertamente contra el cacicazgo de los Cantón Croda.

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