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El minutero

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DESPRECIO CIUDADANO

 La noticia más importante tras los comicios celebrados el domingo pasado no fue el “carro semi-completo” que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) obtuvo al ganar en al menos 26 de los 30 distritos y casi 90 de las 212 alcaldías, según las cifras de ayer por la noche en el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), sino que fue algo que debe poner a reflexionar a todos: es el abstencionismo histórico que se registró. Solo el 40 por ciento de los electores acudió a votar y el 60 por ciento hizo caso omiso a la convocatoria para elegir a sus autoridades municipales o a sus representantes en el Congreso local.

Estos comicios, además de haber sido los más violentos de los últimos tiempos, también fueron los más despreciados por los ciudadanos. Algunos fueron seducidos por la publicidad distractora del “Candigato Morris”, en el caso de Xalapa, pues el minino habría acopiado poco más de 7 mil sufragios y otros más, de plano ocuparon su domingo en cosas más reconfortantes que acudir a votar.  Por un lado, eso habla del hartazgo de la población hacia los candidatos y los partidos, y por el otro, de la desidia ciudadana que raya en la irresponsabilidad cívica y política.

 Ambas son muy graves para la democracia, y especialmente para el futuro de la sociedad, pues mientras el marco electoral se encuentre de tal manera, los ciudadanos tienen que aprovechar esa herramienta para intervenir en decisiones tan medulares como la selección de los ediles y la de quienes serán sus representantes en el Poder Legislativo. El desprecio ciudadano por el voto no es cosa menor porque se cede a que otros decidan y determinen las políticas públicas, el manejo de los recursos y en sí, el futuro de todos. Es una lección ominosa: el abstencionismo como ganador de la contienda en Veracruz –y también en gran parte del país-.

 

CARRO SEMI-COMPLETO

 Por otro lado, se confirma que el tricolor sigue siendo la primera fuerza política de Veracruz, y de corroborarse la tendencia con el conteo formal que realizará el IEV, entonces la alianza “Veracruz para Adelante”, conformada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal) habría obtenido 26 distritos. Con candidatos priistas ganaron 19 demarcaciones que son Pánuco, Chicontepec, Tuxpan, Poza Rica, Papantla, Misantla, Perote, Xalapa Rural, Xalapa Urbano, Coatepec,  Tierra Blanca, Zongolica, La Antigua, Veracruz Urbano, Veracruz Rural, Boca del Río, San Andrés Tuxtla, Cosoleacaque y Minatitlán.

 En tanto, con candidatos postulados del Panal, fueron los distritos de Martínez de la Torre, Cosamaloapan y Huatusco, mientras que con abanderados del PVEM, se suman Santiago Tuxtla, Acayucan, Coatzacoalcos Urbano y Coatzacoalcos Rural. Los cálculos que desde ayer se hacían en la sede estatal del tricolor era que con tales resultados tendrían ocho o nueve diputados por la vía plurinominal para hacer una mayoría calificada de 36 curules en la próxima legislatura estatal. Hay que recordar que para aprobar reformas constitucionales o proyectos que requieren de un bloque mayoritario en el recinto parlamentario se necesita el aval de las dos terceras partes de los legisladores, o sea, 34 votos.

En el listado de distritos, el PRI recuperó los de Papantla, Tierra Blanca, Veracruz Urbano y Veracruz Rural, y Boca del Río que estaban en manos del PAN, aunque perdió Orizaba, cuya diputación la obtuvo Víctor Manuel Castelan Crivelli en el 2010 y ahora será para el panista Alejandro Zairick Morante. Mientras tanto, Acción Nacional, además de reconquistar Orizaba, retuvo las diputaciones de Álamo y Tantoyuca.

 

LAS DOS PIEDRAS

 Salvo que alguno de los recién electos llegue a separarse de la bancada tricolor, algo muy difícil de imaginar en la próxima legislatura estatal, el PRI tendrá una mayoría holgada y de esta forma el gobernante en turno, Javier Duarte de Ochoa, tiene asegurado el cierre de su sexenio  sin el contratiempo de tener una mayoría opositora en el Poder Legislativo. Aunque no todo es felicidad, pues hay dos piedras en el zapato del mandatario estatal y del mismo tricolor: Córdoba y Boca del Río, que fueron de las plazas más peleadas tanto por el impacto mediático como la influencia política y financiera de las mismas.

 En el distrito cordobés siguen en vilo los resultados del triunfador en la diputación, pues al menos hasta anoche se hablaba de una diferencia mínima que tendría que despejarse con un conteo oficial. Lejano al triunfo espacioso que canturreó, Francisco Portilla Bonilla podría morder el polvo frente al panista Hugo Fernández, también ex alcalde de la ciudad. Un triunfo apretado o una derrota de Portilla tienen la misma lectura: que los cordobeses están hartos de este señor, quien corre el riesgo de que le corten de una vez por todas las alas para que deje de brincar de cargo en cargo y vivir del presupuesto público.

 Ya se verá en las negociaciones sobre la mesa si el terrablanquense logra colgarse tres años más al presupuesto parlamentario. En Córdoba también amargó al priismo el virtual triunfo del panista Tomás Ríos Bernal en el ayuntamiento, pues esta derrota se suma a la ocurrida en los comicios del 2012, cuando Acción Nacional se hizo con la diputación federal. La alcaldía, la curul federal y posiblemente la diputación estatal -si se revierte la escasa diferencia que presumía Portilla Bonilla- estarán bajo dominio panista pese a ser el terruño del actual gobernante, algo que mediáticamente da tela suficiente para cortar y recortar.

La otra piedra en el zapato para el priismo fue Boca del Río, donde hubo una guerra sin cuartel contra el clan de los Yunes, azuzado por el exgobernante estatal, el innombrable, que trae viejas rencillas con Miguel Ángel Yunes Linares. Aun así, el hijo de éste último, Miguel Ángel Yunes Márquez regresará al ayuntamiento boqueño el cual ya gobernó en el trienio 2008-2010.  Es obvio que con su triunfo, Yunes Márquez se cuela a la carrera por el 2016 para renovar la gubernatura, y con eso se dará un panorama curioso entre esa familia, pues tendrán que recurrir a encuestas de popularidad para decidir cuál de los tres Yunes buscará dicha nominación.

 No hay que olvidar que su padre Yunes Linares, quien ya compitió en el 2010, y buscaría volver a ser postulado de nueva cuenta, mientras que el actual senador Fernando Yunes Márquez, también ha sido mencionado para buscar la nominación. Los dos hijos de Yunes Linares tienen cargos de elección popular desde los cuales trabajarán cada uno en sus proyectos con miras a los comicios dentro de tres años. Resumen: no se han librado de los Yunes y van por el 2016.

 En contraparte, hay otro Yunes de la misma familia al que no le fue bien, y sus deseos de figurar en la elección por la gubernatura ya menguaron. Se trata del senador priísta Héctor Yunes Landa, enviado como delegado del tricolor a Baja California, donde Acción Nacional habría conservado la gubernatura. El candidato priísta Fernando Castro Trenti aparentemente fue arrollado por el panista Francisco de la Vega.

 Allí, los priístas tratan de arreglar el tiradero con un supuesto error en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), aunque la misma empresa responsable del mismo  ha dicho que éste no supera 1 por ciento de la votación. ¿Qué hará Yunes Landa cuando se oficialice la derrota del tricolor en aquella entidad?. Seguramente regresará a Veracruz con la cola entre las patas a tratar de sanar sus heridas en la aldea, aunque pocos le dan esperanzas de llegar fuerte para el 2016.

 

LA CAPITAL Y EL PUERTO

 El tricolor conservó las alcaldías más influyentes del estado –a excepción de Córdoba y Boca del Río- pues mantuvo Xalapa, la capital, el puerto de Veracruz que es el municipio que mayor presupuesto recibe y de más proyección mediática, Coatzacoalcos, Poza Rica, Tuxpan, Orizaba –donde repetirá el empresario automotriz Juan Manuel Diez Francos-, Minatitlán, Cosoleacaque y Fortín de las Flores, mientras que los panistas mantuvieron Huatusco pese a que el actual alcalde con licencia, Miguel Ángel Sedas, se fue de candidato del tricolor a la diputación.

 Ahí hay otra dualidad, pues los azules conservaron la alcaldía, pero no lograron la diputación con la candidata Teresita Zucolotto, cercana al diputado federal Víctor Serralde – o cómo se llame en realidad- pese al dinero que se inyectó para apuntalarla. Ni modo, una de cal por tantas de arena. También retuvieron Tierra Blanca, La Antigua –tierra del priísta Héctor Yunes Landa- así como varios ayuntamientos de la zona centro. La reconfiguración del mapa de los municipios tras el 7 de julio merece, obviamente, un espacio aparte tras el conteo que oficialice las tendencias.

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