Adriana Estrada
EL BUEN TONO
Río Blanco, Ver.- Lo que alguna vez fue un cauce vivo se ha transformado en una herida abierta por donde escurre, junto al agua, la desidia institucional. El Río Blanco, a la altura de La Rumorosa, ya no lucha solo contra la sequía o la erosión, ahora se ahoga en plásticos, unicel y una ominosa indiferencia que convierte a esta zona limítrofe entre Río Blanco y Huiloapan en un basurero flotante.
Ante este panorama desolador que muestra un río lleno de basura, tanto las autoridades municipales de Huiloapan y Río Blanco han sido omisas, ocasionando que una rama caída a mediados de mayo, continúe acumulando más basura, reclamaron vecinos del afluente.
