Superiberia

Luis E. Domínguez

-Un Nuevo “ataque terrorista”, ahora en Barcelona, capta la atención del mundo, al ser el tema principal de las televisoras internacionales, de programas informativos que, como los de CNN o FOX, captan la atención mundial.
Los medios internacionales, de inmediato recogen las condenas de los líderes de los países del “primer mundo”. ¡Todos los presidentes condenan el ataque terrorista!
Y mientras lo hacen, continúan enviando tropas y ataques a pueblos y ciudades, en donde masacran a poblaciones enteras, utilizando a sus “poderosos ejércitos” para cometer barbaries y exterminios, con cualquier pretexto inventado y respaldado por los medios de comunicación internacionales, para derrocar gobiernos, matar a los gobernantes y a los líderes de esos pueblos, con el único fin de robar, de quedarse con la riqueza que significan los recursos naturales de esos pueblos, de esos países.
Así sucedió en Irak, donde ya todos sabemos que inventaron la historia de las armas químicas, que justificó la invasión, la guerra y el asesinato de su presidente, para posteriormente colocar en el poder a un títere, que termina vendiendo todo el petróleo y sumiendo a la población en una inmensa y mortal pobreza.
Los “actos terroristas”, como el sucedido en España este jueves, es la respuesta a estos latrocinios. Ahí están los resultados. A toda acción corresponde una reacción, y con todo y sus submarinos nucleares, porta aviones, ejércitos y demás componentes del “progreso”, ¡no pueden evitar un ataque terrorista!
Los gobiernos (esos que condenan el ataque), también cometen ataques bombardeando pueblos enteros, lanzando bombas que por error caen en escuelas y matan a todos, por supuesto a niñas y niños, y la prensa coludida publica y justifica sus declaraciones: “lo sentimos, ¡fué un error de sitio!”
A esos gobiernos criminales, ¡también se les debería de condenar! Y condenar a esa prensa internacional que está al servicio de gobiernos de países gobernados por ladrones ambiciosos y corruptos.
La clase política internacional, coludida con estos medios de información corruptos y vendidos al mejor postor, son responsables de que exista el terrorismo.
Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo, ha descrito esta situación de una manera sintética y real, que vale la pena retomar: “Ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: ¡yo mato para robar!
Las guerras siempre invocan nobles motivos: matan en nombre de la paz, en nombre de dios, en nombre de la civilización, en nombre del progreso, en nombre de la democracia…
Y por las dudas, si tanta mentira no alcanzara, ahí están los grandes medios de comunicación dispuestos a inventar enemigos imaginarios para justificar la conversion del mundo en un gran manicomio y un inmenso matadero.
En “Rey Lear”, Shakespeare había escrito que en este mundo los locos conducen a los ciegos, y cuatro siglos después, los amos del mundo son locos enamorados de la muerte, que han convertido al mundo en un lugar en donde cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable diez niños, y cada minuto se gastan tres millones de dólares, ¡tres millones de dólares por minuto! en la industria militar que es una fábrica de muerte.
Las armas exigen guerras y las guerras exigen armas, y los cinco países que manejan las Naciones Unidas, los que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas, resultan ser también los cinco principales productores de armas.
Uno se pregunta: ¿Hasta cuándo la paz del mundo estará en manos de los que hacen el negocio de la guerra?

¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que hemos nacido para el exterminio mutuo y que el exterminio mutuo es nuestro destino?
¿Hasta cuándo?”

Vecino