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ENSEÑARON LAS UÑAS

Superiberia

por: Andrés Timoteo /  columnista

ENSEÑARON LAS UÑAS

 En su primer año de gobierno, más de la mitad de los alcaldes veracruzanos enseñaron el cobre o, mejor dicho, las uñas. De acuerdo con el informe del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), 125 ayuntamientos presentan un posible daño patrimonial -es decir, se habrían robado el dinero público- por 329 millones de pesos  en la Cuenta Pública de 2018.

 De ellos, 26 se localizan en la zona Centro y hay ediles que prácticamente se ‘despacharon con la cuchara grande’ en eso de no justificar el dinero gastado en su primer año de gobierno. La alcaldesa priista de Huatusco, Baldinuchi Tejeda, encabeza la lista de esos alcaldes con 8.8 millones de pesos que el Orfis determinó como presunto daño patrimonial.

 El segundo lugar lo ocupa el Ayuntamiento de Coscomatepec, gobernado por el perredista Serafín Hernández -conocido como “Será-Ruin” por sus coterráneos- con 5.6 millones de pesos no justificados en el ejercicio anual, quien tuvo señalamientos de desvío de recursos principalmente en obras públicas correspondientes al mejoramiento urbano contemplado en el plan por la nominación de Pueblo Mágico del lugar.

 Mixtla de Altamirano está en el tercer lugar de los ayuntamientos de la zona Centro con mayores irregularidades financieras en la Cuenta Pública 2018, lo que es indicativo porque el período corresponde a la gestión de la alcaldesa Maricela Vallejo, asesinada en abril pasado. Es decir, la edil responsable ya no está para responder por esas observaciones y el Concejo municipal que actualmente administra el Ayuntamiento no se hará responsable de hacerlo. Está en un limbo, salvo que se llame a cuentas al extesorero y otros exfuncionarios que tuvieron responsabilidades administrativas.

 El cuarto lugar de los alcaldes presuntamente saqueadores lo ocupa Arturo Sánchez García, de Tezonapa, con 3.4 millones de pesos observados y el quinto sitio lo tiene el morenista David Velásquez Ruano, de Río Blanco, con 2.9 millones. La infaltable -en todo lo malo-  alcaldesa “panista” de Córdoba, Leticia López Landero está en el sexto lugar de la lista con 1.7 millones y finalmente está el perredista Juan Carlos Mexhua, de Zongolica, con 1.5 millones de pesos.  Tan sólo entre esos siete ediles se acumula un posible daño patrimonial a la Hacienda Municipal por 30 millones de pesos. A nivel estatal, el Ayuntamiento con más señalamientos de daño patrimonial es el Veracruz, gobernado por el panista Fernando Yunes Márquez, con 16.1 millones de pesos, pero es destacable que hay municipios relativamente pequeños, comparado con el Puerto de Veracruz, en que se cometieron presuntos desvíos financieros de gran magnitud como Huatusco que registrar la mitad de lo observado en el Ayuntamiento jarocho.

 Igualmente, Mixtla de Altamirano, Coscomatepec o Tezonapa, donde a los presidentes municipales les ganó la tentación de apoderarse de lo ajeno pese a lo pequeño del presupuesto municipal y las grandes necesidades de la población.  Los otros ayuntamientos de la zona Centro que están señalados de posible daño patrimonial son Magdalena, Naranjal, Astacinga, Nogales, Atoyac, Calcahualco, Camerino Z. Mendoza, Paso del Macho, San Andrés Tenejapa, Sochiapa, Soledad Atzompa y Chocamán.

 También Comapa, Tequila, Fortín de las Flores -que sólo tiene 87 mil pesos observados- Tlaltetela, Tlaquilpa, La Perla y Yanga. Todos ellos tienen hasta finales de este mes para presentar el sustento documental de los dineros no justificados y de no hacerlo se procederá a interponer las denuncias penales correspondientes.  El meollo del asunto es que, si esos alcaldes le metieron la mano al cajón en su primer año de gobierno, ¿qué no harán en los tres años restantes? Y ya corre el segundo.

LOS ‘CAJERISTAS’ 

Hablando de rateros, en Veracruz, asaltar vehículos que transportan valores -léase: dinero- ya cayó en desuso para los delincuentes debido a las complicaciones que representa tanto por el blindaje de las unidades, el seguimiento satelital, la comunicación móvil de los custodios con los centros policíacos y la posibilidad de una balacera con riesgo de muerte.

 No, lo menos laborioso es esperar que ese dinero llegue a los cajeros automáticos para forzarlos y extraer el efectivo o de plano llevarse todo el aparato. Regularmente lo hacen de noche cuando la vigilancia disminuye, aunque ya ha habido atracos en pleno día. Sólo basta que un encapuchado rocíe aerosol a las cámaras de vigilancia para que puedan actuar a gusto, sin el riesgo de ser identificados en pesquisas posteriores. 

Este delito de vandalizar o llevarse los cajeros automáticos se ha vuelto tan popular que ahora los atracadores ya tienen una nueva definición en el argot mafioso: ‘cajeristas’ -así como carteristas o cadeneros de antaño-. Coatzacoalcos es la plaza más demandada para este tipo de hurtos y se ha llegado a cometer hasta dos robos por semana, aunque el ilícito prolifera en todo el Estado, se repiten.

 La moda de ser ‘cajerista’ para los hampones no podría ser posible sin dos condiciones. Una, la complicidad de las fuerzas policíacas. Se ha sabido que los delincuentes llegan a informar a las policías, estatal o municipales, que robarán un cajero en tal lugar, tal día y a tal hora para que dejen de patrullar la zona o retarden la atención a una alerta emitida por la institución bancaria o el centro de comando C4.

 La segunda condición es la ineficacia de las mismas policías. Este año es de auge para los roba-cajeros porque van más de 20 casos acumulados y solamente cuatro detenidos. A la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) no le interesa atender el problema, ¿por qué será? Una pista: los ‘cajeristas’ registran su mejor momento con el neoleonés que está  al frente de la Policía estatal.

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