Tierra Blanca.- La sequía y prolongado estiaje, comienza a causar severos estragos en los ranchos ganaderos en donde tienen que alimentar a los animales, para mantener los hatos ganaderos, que dejan de producir en grandes cantidades leche y carne para el consumo humano.

Afirman ganaderos de las comunidades circunvecinas de El Jícaro y Barahúnda, perteneciente a este municipio, que ante la falta de lluvias ha provocado que los alimentos en esta temporada de intenso calor, sequía y estiaje en este año, hace más difícil mantener al ganado.

La escasez de alimentos para sostener a los animales, es derivado de la oferta y la demanda que tienen estos productos, propiciando el incremento en los precios en detrimento a la raquítica economía de los productores.

Algunos de los productores rurales entrevistados a este respecto, mencionan que en algunos ranchos no tienen qué comer sus animales y han perdido peso por la falta de agua y alimento, porque no hay dinero para comprar forrajes, pastos, gallinaza, melaza y punto de caña, además que ya no se consigue tan fácilmente, señalaron.

Entre los productos que han adquirido las asociaciones ganaderas de la localidad, se encuentran la pollinaza, que proviene de otros estados productores avícolas, de Tehuacán, Puebla; debido a que también utilizan estos productos para alimentar a la ganadería de sus localidades; ya ha comenzado a escasear.

También en la región de la Cuenca del Papaloapan y en la zona Centro, han culminado el corte de la caña, la punta de caña que sirve de alimento ha comenzado a escasear, derivado de la conclusión de la zafra.

Los forrajes de pangola han incrementado sus precios, en las últimas semanas se dispararon hasta en un 50 por ciento del precio inicial de la presente temporada de sequía y muchos productores no cuentan con el capital suficiente para la adquisición de estos productos.

 

MONICA VALENCIA GONZÁLEZ

Colaboración