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De la Redacción
El Buen Tono

Córdoba, Ver.- “Secar su sudor de estar en la calle y dejar su mal olor”. Con esa frase, Monserrat Cuenca Villegas, exdirectora del DIF Córdoba durante el gobierno de Leticia López, revela su verdadera visión sobre los usuarios de transporte: no como ciudadanos con derechos, sino como agentes de suciedad que deben justificar su acceso a un servicio digno.

Monserrat Cuenca Villegas, exfuncionaria del DIF durante la administración de Leticia López Landero y aspirante a diputada local por el PAN, utilizó la controversia entre taxis y plataformas digitales para descalificar a los usuarios de transporte en Córdoba. Sus comentarios revelan una visión clasista que contradice los principios de la institución que dirigió.

“Unidades para usarlas de mudanza”, “llevar tanques de gas”, “dejar su mal olor”, “niños que suben con comida y dejan su basura”, “gente que desprende olor a cigarro y a veces a la hierba verde”, “borrachos que vomitan”. No es un ciudadano cualquiera en una red social quien escribe esto. Es Monserrat Cuenca Villegas, psicóloga de profesión, exdirectora del Sistema DIF Córdoba durante el gobierno de Leticia López Landero y quien en 2021 registró sus aspiraciones para ser candidata a diputada local por el Partido Acción Nacional.

La publicación, difundida en sus redes sociales bajo el título “La realidad de las cosas”, toma como excusa la competencia entre el servicio de taxis tradicionales y plataformas como Didi para construir un discurso que no critica la precariedad del servicio público, sino a quienes lo utilizan. Cuenca exige “unidades nuevas y modelos recién salidos de agencia”, pero su reclamo no se dirige a los concesionarios que durante décadas han mantenido unidades obsoletas y han rechazado el servicio a los usuarios. Se dirige, en cambio, a los pasajeros.

“¿Para qué?”, se pregunta. Y responde con una lista de presuntas “malas costumbres” que, en su relato, convierten al usuario popular en un agente de destrucción: mudanzas en automóvil, traslado de enseres domésticos, sudor producto de la exposición al sol, niños que se comportan como niños, personas que trabajan y huelen a cigarro.

La frase “Un chofer que trabaja con aire acondicionado NO SUDA NI DA MAL OLOR” revela una lectura selectiva de la realidad: omite que el conductor apaga el aire acondicionado para ahorrar combustible, y convierte al pasajero —que suda por estar en la calle— en el responsable de un problema que es estructural.

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