DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
CÓRDOBA.- El cinismo tiene nombre en el ayuntamiento de la ciudad de Córdoba y es Fernando Parra, asesor del regidor Jorge Huerta Vázquez y operador de la red de Zenyazen Escobar.
Fernando Parra aparece en videos filtrados desde el interior de un motel, con escenas de cama revuelta y una mujer que le pregunta “¿Te gustó?”.
Todo apunta a un encuentro sexual que fue grabado por el funcionario.
Este es el tipo de gente inmiscuida en el gobierno municipal, pero no tiene ninguna licenciatura.
Hace poco, el regidor Huerta Vázquez utilizó la falta de título profesional como arma política para desacreditar a otros funcionarios, pero como su asistente Parra es recomendado por Zenyazen Escobar, no le importa que carezca de los estudios mínimos para asesorar.
La hipocresía se derrumba con la realidad y las verdades.
El expediente de esa oficina está manchado. Hace unos meses, Jorge Huerta Vázquez protagonizó un choque en estado de ebriedad. No enfrentó consecuencias. Morena blindó a su edil con maniobras políticas que anularon cualquier responsabilidad.
La estructura que protege al jefe ahora tiene que explicar la exhibición de su subalterno.
Los videos no son un asunto privado. Son la evidencia de un grupo político que opera con dos medidores: uno severo para sus adversarios y otro nulo para sus incondicionales.
Manuel Alonso y Zenyazen Escobar deben responder. Parra llegó por recomendación. Su permanencia en el cargo, sin título y envuelto en este escándalo, expone la nula calidad del equipo que rodea al regidor y a otros funcionarios que, se conocen por los caminos de la corrupción.
Cabe señalar que Fernando Parra Andrade, percibe 30 mil pesos mensuales, sin contar con cédula profesional registrada, lo que ha generado cuestionamientos sobre la legalidad de su cargo, pero ¿qué se puede esperar si el regidor Huerta le enseña malas mañas?
