De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- A doce días de la muerte de Isamar, testimonios en el Centro confirman que la Policía Municipal la interceptó, le tomó sus datos y la dejó ir. Otras áreas del ayuntamiento, incluido el DIF, conocían su estado de salud y las condiciones en que deambulaba. Nadie hizo nada. Con la llegada del Día de Muertos, su memoria se vuelve un altar contra la omisión y la impunidad.
Isamar tenía 32 años, un duelo profundo por la pérdida de su bebé y problemas de salud mental que la dejaron en un estado de vulnerabilidad visible para toda la ciudad. El jueves 15 de octubre, alrededor de las 03:00 horas, cayó del balcón del bar La Divina Comedia, en el Centro Histórico de Córdoba, y murió.
A casi dos semanas no es solo una tragedia personal, sino una cadena de omisiones institucionales que hoy, a 12 días del fatal desenlace, sigue sin consecuencias para ningún funcionario.
Testimonios recabados en el Centro de Córdoba confirman que elementos de la Policía Municipal no solo vieron a Isamar deambulando desorientada; la interceptaron, tomaron sus datos personales y la dejaron continuar su camino. No la canalizaron a atención médica ni psicológica. No activaron ningún protocolo de protección. La conocían, sabían dónde estaba y en qué condiciones se encontraba. Aun así, la dejaron ir.
Esa misma información fluyó hacia otras áreas del ayuntamiento. El DIF Municipal recibió reportes ciudadanos desde horas antes e incluso días previos al desenlace, advirtiendo que una mujer en crisis deambulaba por las calles en situación de riesgo. La institución tenía pleno conocimiento. No hubo intervención efectiva. La omisión se convirtió en abandono y el abandono en tragedia.
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