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Meses después de que se desató la pandemia del coronavirus, nadie sabe realmente qué tan bien funcionan muchas de las pruebas para detectarlo, y expertos en importantes centros médicos dicen que es hora de hacer los estudios para averiguarlo.

Cuando el nuevo virus comenzó a propagarse, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) utilizó sus facultades de emergencia para aprobar gran cantidad de pruebas desarrolladas con rapidez, basándose principalmente en una pequeña cantidad de estudios de laboratorio que demostraban que podían detectar el virus con éxito.

La FDA dio su respuesta expedita después de que fue criticada por demorar el lanzamiento de nuevas pruebas durante una crisis, y luego de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) pasaron apuros para hacer llegar su propia prueba a los estados.

En semanas recientes, hallazgos preliminares han alertado sobre problemas potenciales con algunas pruebas para la COVID-19, incluida una utilizada todos los días en la Casa Blanca. Las pruebas defectuosas podrían dejar a miles de estadounidenses con la idea errónea de que están libres del virus, lo que puede contribuir a que haya nuevos brotes de la enfermedad al reabrirse las comunidades.

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