JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD publicidad

Laura A. García
El Buen Tono

Región.- En el marco de los foros de análisis sobre el futuro del sector, Manuel Enríquez Poy, representante de la Asociación de Técnicos Azucareros de México (ATAM), ofreció un diagnóstico sobre la realidad que enfrenta la industria cañera. El industrial admitió que el panorama es “muy difícil”, aunque aseguró que, lejos de la incertidumbre, los involucrados cuentan con la información y las estrategias necesarias para salir adelante; el verdadero obstáculo, dijo, radica en la falta de ejecución y voluntad para aplicar las soluciones que ya han sido identificadas.
Uno de los planteamientos más novedosos que lanzó Enríquez Poy durante su intervención fue la necesidad de resignificar la función comercial dentro de la cadena azucarera. El representante cuestionó la desvinculación que existe entre la rentabilidad de la venta del azúcar y la sostenibilidad del cultivo, sugiriendo que los ingresos generados en los mercados deberían destinarse directamente a financiar la fitosanidad del campo y la modernización de la transformación industrial. Bajo esta lógica, propuso que solo a través de una comercialización ordenada se podría garantizar un reparto equitativo que beneficie tanto a industriales como a productores agrícolas.
Su discurso se volvió crítico al abordar las prácticas comerciales actuales, al denunciar que los márgenes de ganancia están siendo acaparados por los macro comercializadores, en detrimento de los ingenios y los cañeros. Enríquez Poy cuestionó abiertamente por qué el sector permite que el producto, cuyo proceso de producción implica un esfuerzo titánico tanto en el campo como en la fábrica, sea “regalado” en los mecanismos de distribución. Advirtió que esta dinámica afecta a los ingenios y ha sumido a muchos productores en condiciones de insolvencia, desgastando a la agroindustria.
Para respaldar su llamado de atención, el dirigente de la ATAM contrastó cifras que evidencian la volatilidad del sector. Recordó que en 2013 se alcanzaron casi 7 millones de toneladas de azúcar con aproximadamente 800 mil hectáreas cultivadas; sin embargo, el foco de su preocupación se centró en la drástica caída de los precios. Mientras que en 2023 se logró el mayor precio registrado para la caña, superando los 20 mil pesos por tonelada, en la zafra actual el valor se desplomó hasta los 14 mil 400 pesos. No obstante, matizó que el problema no es la fluctuación del precio en sí, sino la incapacidad de los productores para gestionar sus costos de producción de manera eficiente.
Enríquez Poy exhortó a los cañeros a cambiar su mentalidad y dejar atrás la idea de los precios máximos para enfocarse en la racionalización de los gastos operativos. Subrayó que la industria no debe confiarse en la cuota americana, que calificó como una solución parcial y futura, mientras el verdadero desafío reside en el débil mercado interno. En este sentido, recordó que la pasada zafra cerró con una producción de 5.4 millones de toneladas de azúcar frente a un consumo nacional de apenas 3.8 millones, lo que evidencia un excedente estructural. Con optimismo realista, concluyó que las herramientas para reducir costos ya están disponibles, desde los investigadores de la Universidad Veracruzana hasta tecnologías de bajo costo en el ramo, y que solo falta la voluntad colectiva para implementarlas.

CANAL OFICIAL