Regidoras, directores y jefes de área cobran sueldos estratosféricos sin acreditar licenciatura; sus propias fichas curriculares revelan que solo tienen certificado de bachillerato. Así opera el club de los “casi profesionistas” bajo la sombra de Manuel Alonso
De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- En el Ayuntamiento de Córdoba, el título universitario es un lujo que pocos se pueden permitir. Aquí se llega a regidora, a jefe de Auditoría Financiera o a titular de Comunicación Social con un certificado de bachillerato y muchas ganas de cobrar. Porque nada dice “gestión municipal eficiente” como un lanzador de béisbol al frente del Deporte o un vendedor de refrescos en Atención Ciudadana.
Las regidoras Glorisel Ixmatlahua Rodríguez (Tercera) y Jaqueline Rodríguez Beristain (Sexta) perciben cada una 98 mil 312 pesos brutos al mes. Su nivel máximo de estudios comprobable: Bachillerato. Certificado, sí. Título, no. Y no es que la ciudad no tenga profesionistas desempleados; es que en palacio prefieren el certificado de prepa.
El titular de Comunicación Social, Luis Daniel Rodríguez Salazar, cobra 48 mil 879 pesos mensuales. Su ficha curricular revela que su formación es la de técnico automotriz. En el portal oficial lo registra con “Licenciatura”, pero el documento que él mismo subió a la plataforma de transparencia solo acredita el certificado de bachillerato. El área que dirige tiene 26 plazas activas que cuestan al erario 390 mil 231 pesos brutos mensuales. Un remanso de eficiencia.
Raúl Moreno Benítez, jefe de Atención Ciudadana, percibe 29 mil 420 pesos mensuales. Su historial laboral incluye haber sido vendedor de refrescos, supervisor de una línea de camiones y gerente de ventas en una embotelladora. Su expediente en transparencia declara “licenciatura finalizada”, pero la casilla del soporte documental está en blanco. Dicho “analfabeta funcional” ha brincado del PAN al PRI y de ahí a Morena. Un ejemplo de superación partidista.
Ricardo Rincón Espinoza, jefe del Deporte, gana 48 mil 879 pesos al mes. Su experiencia laboral documentada: lanzador profesional de béisbol en equipos como Los Mets de Nueva York y Los Atléticos de Oakland. Cero gestión pública. Cero licenciatura. Cero problema.
Heriberto Mendoza Islas, jefe de Limpia Pública, cobra 25 mil 605 pesos. Certificado de bachillerato. Su experiencia: supervisor de pesaje. Un curriculum que inspira a cualquiera.
La “Licenciatura” fantasma también tiene otros dueños. Marisol González Salamihua, jefa de Áreas Verdes, gana 25 mil 605 pesos mensuales. En el portal del ayuntamiento aparece con “Licenciatura”. En su ficha, solo tiene marcado “Certificado”. Salamihua ha sido señalada por negligencia en la gestión del cementerio municipal, donde “en 4 años no pudieron hacer nada”. Una herencia directa de la época de Juan Martínez, el exalcalde que la colocó y que hoy la mantiene intocable.
Mónica Ponce Zamudio, titular del Instituto Municipal de las Mujeres, percibe 42 mil 341 pesos. Mismo patrón: solo acredita “Certificado” de bachillerato.
Víctor Manuel García Jahuey, jefe de Planeación y Proyectos, gana 42 mil 341 pesos. Úrsula Morales Figueiras, jefa de Seguimiento y Control, 29 mil 977 pesos. Guadalupe Fuentes Cabrera, Oficialía de Partes, 24 mil 710 pesos. Christian Humberto Melo de la Rosa, jefe de Auditoría Financiera, 38 mil 327 pesos. Todos con “Licenciatura” en el Excel. Todos con solo “Certificado” en su ficha.
La lista de aviadores tampoco es corta. La Unidad de Comunicación Social, dirigida por el técnico automotriz, tiene siete plazas de “Asistente” sin funciones definidas, además de asesores sin perfil documentado. El costo total del área, con mamparistas incluidos, asciende a 488 mil 629 pesos brutos mensuales. Un derroche de creatividad presupuestal.







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