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De la redacción 
El Buen Tono 

Amatlán.- Al menos 20 trabajadores de la empresa Productora de Alimentos Nutritivos del Valle de Orizaba (Panvo), también conocida como La Galletera fueron despedidos entre la semana pasada y lo que va de la presente.
Lo anterior, pese a que la compañía firmó un acuerdo, mediado por autoridades laborales, en el que descartaba represalias contra el personal que protestó por la falta de reparto de utilidades.
Los afectados acusaron que los ceses comenzaron después de que reanudaron labores y que un comité de trabajadores, acompañado por la líder sindical, Teresa Vivanco, y un representante de la Secretaría del Trabajo, a quien identificaron como Germain García, lograra un diálogo con la parte patronal.
Denunciaron que el acuerdo establecía que ninguno sería despido por las movilizaciones previas y que todos regresarían a sus puestos.
Indicaron que una vez reintegrados, empezó una estrategia de contratación masiva de jóvenes para sustituir paulatinamente a quienes confiaron en la palabra de los representantes sindicales.
Entre los afectados, dijeron, se encuentran personas de la tercera edad y empleados con larga antigüedad, mientras que los nuevos contratados, en su mayoría son jóvenes.
Identificaron a los supervisores Martín Cortez y Olivia, como responsables de reportar a quienes consideran “problemáticos” para que salgan de la empresa.
Precisaron que, entre ellos, incluyeron a los que estuvieron al frente del movimiento por el pago de utilidades.
Acusaron a Teresa Vivanco, y otros, de asesorar a la compañía para que prescinda del personal que ellos les indican.
Otra de las quejas recurrentes es el trato que reciben dentro de la planta productiva.
Aseguraron que el ambiente laboral es hostil, con gritos y humillaciones constantes hacia los subordinados.
Subrayaron que se les retiran el teléfono celular al ingresar, con excepción de los horneros y el personal de mantenimiento, a quienes no se les aplica la misma medida.
Esta diferencia de trato provocó inconformidad entre la base.
Hicieron notar que el sindicato realizar descuentos obligatorios de 15 pesos por agremiado, y de cobrar un día de salario a quienes faltan a las reuniones convocadas por la líder sindical.
Según los testimonios, dichas reuniones se limitan a escuchar a Teresa Vivanco gritar y humillar a los asistentes, sin que se aborden mejoras reales para las condiciones de trabajo. 

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