

AGENCIA
Ciudad de México.- La desaparición de la marca Gasolinas Bienestar, impulsada como emblema del proyecto energético del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, no solo representa un ajuste administrativo dentro de Petróleos Mexicanos, sino que confirma el desmantelamiento silencioso de una narrativa política que prometía soberanía energética y precios justos para los mexicanos.
De acuerdo con reportes oficiales presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, Pemex eliminó esta filial creada en 2022 y, a partir del 31 de marzo de 2026, la rebautizó como Servicios Logísticos Integrales Mumiya. El cambio, lejos de ser menor, borra de un plumazo el sello “Bienestar”, una palabra cargada de simbolismo político que durante años fue utilizada como estandarte de la llamada Cuarta Transformación.
La medida deja al descubierto una contradicción evidente: Lo que se presentó como un proyecto estratégico para fortalecer la presencia del Estado en el mercado de combustibles terminó diluyéndose sin rendición de cuentas clara sobre sus resultados, costos o beneficios reales para la población.
Más allá del discurso, Gasolinas Bienestar nunca logró consolidarse como una alternativa tangible frente a los grandes distribuidores privados. Su desaparición confirma que el proyecto careció de viabilidad estructural o, en el peor de los casos, que fue utilizado más como herramienta política que como solución energética.
El giro hacia un modelo logístico bajo la nueva denominación también evidencia un cambio de prioridades dentro de Pemex. Ahora, la empresa apuesta por fortalecer áreas como transporte, almacenamiento y distribución, dejando atrás la promesa de incidir directamente en el precio de los combustibles al consumidor.
Este reacomodo ocurre bajo la administración de Claudia Sheinbaum, en un contexto donde la petrolera continúa enfrentando problemas financieros, operativos y de credibilidad. La reestructuración parece responder más a una necesidad de reorganización interna que a una estrategia clara de largo plazo.
A esto se suma el papel que jugó esta filial en operaciones internacionales, particularmente en exportaciones de petróleo hacia Cuba, que entre 2023 y 2025 acumularon alrededor de mil 500 millones de dólares. Aunque marginales dentro del total de ingresos, estas transacciones han sido cuestionadas por su falta de transparencia y por priorizar intereses políticos sobre la rentabilidad de la empresa.
La desaparición de Gasolinas Bienestar deja más preguntas que respuestas: ¿Qué beneficios concretos dejó?, ¿cuánto costó mantener una marca que hoy simplemente se borra?, ¿y quién asume la responsabilidad por un proyecto que se promovió como solución nacional?
En lugar de fortalecer la confianza en la política energética, este movimiento refuerza la percepción de improvisación y opacidad dentro de Pemex. Lo que alguna vez fue presentado como un símbolo de autosuficiencia energética hoy queda reducido a un capítulo más de promesas incumplidas.
