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Sandra González 

El Buen Tono 

ORIZABA.- La Iglesia católica considera que las prácticas tradicionales que implican violencia contra los animales deben transformarse mediante la educación, la cultura y una mayor regulación, luego de que en la feria patronal de Santiago Apóstol 2026, en el municipio de Tlilapan, se canceló de manera definitiva la denominada “despescuezada” tras los señalamientos de colectivos defensores de los derechos de los animales.

El vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, reconoció que existen usos y costumbres profundamente arraigados en algunas comunidades que hoy generan preocupación, en una sociedad cada vez más consciente del bienestar animal.

“Lamentablemente por los usos y costumbres en algunas comunidades realizan prácticas que son realmente violentas contra algunos animales y esto en una sociedad que se ha hecho más sensible y sí lastima y preocupa a muchos. Aquí es en donde, aunque como Iglesia buscamos purificar este tipo de prácticas, como se está también haciendo con la pirotecnia, ciertamente hay unas costumbres tan arraigadas que lamentablemente son difíciles de purificar o transformar en la feligresía”, puntualizó.

Agregó, “necesitamos todavía mucha labor a nivel catequético, cultural y de gobierno para la regulación de estas prácticas, para que entre todos colaboremos a ir estableciendo otro tipo de expresiones que sean más acordes a lo que se está celebrando”, expresó.

Las declaraciones surgen después de que el comité organizador de los eventos ecuestres de la feria patronal de Santiago Apóstol determinó eliminar definitivamente la despescuezada, una práctica tradicional en la que los participantes intentan arrancar la cabeza de un ave -como pato, gallina o guajolote- suspendida de una cuerda, actividad que durante años formó parte de algunos festejos comunitarios y religiosos.

El sacerdote subrayó que la Iglesia busca que las celebraciones conserven su sentido religioso, pero sin recurrir a expresiones que impliquen sufrimiento para los animales, al considerar que es necesario avanzar hacia formas de convivencia acordes con la sensibilidad social actual.

En los últimos años, colectivos animalistas también han intensificado sus demandas para prohibir espectáculos y actividades que fomenten el maltrato animal, entre ellas las corridas de toros y otras prácticas consideradas crueles, promoviendo alternativas que respeten la vida y el bienestar de los animales.

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