De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- El Instituto Municipal de las Mujeres (IMM) de Córdoba vive su peor momento de credibilidad. Lo que debiera ser un espacio de protección y acompañamiento para las mujeres se ha convertido en un escenario de desgaste político, denuncias cruzadas y señalamientos que evidencian un problema de fondo: la captura de una institución sensible para fines que nada tienen que ver con su misión

Desde el interior de la administración se denunció que la dirección del IMM, encabezada por Mónica Ponce Zamudio, utiliza el instituto para asuntos personales. La acusación es grave: un organismo público, financiado con recursos de todas y todos los cordobeses, operando como extensión de intereses particulares de su titular.
El propio comunicado oficial del IMM, al desmentir versiones sobre la supuesta separación de la asesora jurídica, admite que circulan “versiones” y habla de “diferencias de carácter político o administrativo” que buscan “generar confrontación”. Lo que no dice es por qué esas versiones existen ni qué las alimenta.
Pero la regidora López González, que se presenta como fiscalizadora del instituto, arrastra sus propias sombras.

Su desempeño al frente de las comisiones que le corresponden ha sido opaco. Mientras señala a otros, su propia gestión como regidora carece de la transparencia que exige. La opacidad en sus comisiones no es un detalle menor: es el reflejo de un problema sistémico en el Ayuntamiento de Córdoba, donde la exigencia de cuentas parece aplicarse de manera selectiva.
El escenario al interior del IMM es más que preocupante. De acuerdo con documentación pública disponible en los portales de Transparencia del Ayuntamiento, Ponce Zamudio cursó la Licenciatura en Historia del Arte en la Universidad Cristóbal Colón, de la que egresó en 1988, pero únicamente cuenta con una carta de pasante, sin título ni cédula profesional en áreas afines a las funciones que desempeña. La legislación estatal y el Reglamento de la Administración Pública Municipal establecen perfiles idóneos —jurídico, psicológico o de atención a las mujeres— para ocupar la dirección del instituto. Ese requisito no se cumple.
